Tener relaciones en una playa, ser seducidas por un hombre en uniforme o pensar en tener una pareja sexual distinta a nuestro esposo o novio, son unas cuantas de las miles de fantasÃas sexuales que, aunque lo nieguen, experimentan la mayorÃa de las mujeres.
A diferencia de lo que se cree tradicionalmente, las fantasÃas no son sólo parte del imaginario sexual masculino, sino que parte sana de la sexualidad femenina, aunque tienden a tener toques diferentes a las de los hombres.
La mujer tiende a fantasear no sólo con hechos fÃsicos sino que también con afectivos. No sólo implican un hecho o relación sexual puntual, sino que muchas veces se tiende a proyectarla como algo que podrÃa volverse habitual.
El fantasear con un hombre diferente a nuestra pareja estable, no significa que se vaya a cometer infidelidad, sino que demuestra que existe una carencia dentro de la relación de pareja, la que muchas veces se ve enriquecida añadiendo elementos con los que se fantasea, que pueden desde lugares a utilización de disfraces y juguetes sexuales.
Una sexualidad sana no se ve en peligro por deseos o fantasÃas, sino que se complementa con un toque de emoción y la necesidad de sentirse plena en todos los ámbitos de la vida afectiva.
Imagen: Lo más nuevo o lo más viejo
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