Accidentes cerebro vasculares
El ACV (Accidente cerebro vascular), también llamado “ictus” es un ataque cerebral agudo causado por varias razones, una de ellas puede ser la interrupción espontánea del suministro de sangre a una parte determinada del cerebro. Otras de las causas de este tipo de accidentes son la presencia de un coágulo de sangre, o cuando un vaso sanguíneo se rompe en el cerebro.
Hay cuatro clases de ACV, y son las siguientes:
• Trombólico: Es cuando aparece la formación de un coágulo en una de las arterias o vasos que irrigan el cerebro.
• Hemorrágico: Se produce un sangrado en el cerebro o en una arteria próxima a éste, generalmente a causa de una hipertensión.
• Embólico: Se forma un coágulo en una determinada parte del cuerpo y viaja hasta el cerebro por el torrente sanguíneo.
• Infarto de vasos pequeños: Se interrumpe el flujo sanguíneo en un vaso pequeño.
Los síntomas son diversos y dependen del tipo de ACV de que se trate, siendo alguno de ellos la pérdida de fuerza de uno de los brazos y/o piernas y parálisis facial, pérdida del equilibrio, dolor de cabeza intenso, pérdida de la memoria, babeo, pérdida de la visión en uno o ambos ojos, pérdida del conocimiento, hormigueo o disminución de la sensibilidad.
Para prevenir los accidentes cerebro vasculares de cualquier tipo, es conveniente seguir una dieta rica en verduras, frutas y grasas no saturadas, evitando el exceso de la sal, el alcohol, tabaco, consumo de grasas saturadas, azúcares y harinas. Controlar periódicamente los niveles de colesterol, tensión arterial, y azúcar es fundamental para evitar un ataque cerebral. Además, si se cuenta con antecedentes familiares con hipertensión arterial, colesterol malo, o diabetes, se deben realizar controles médicos regulares.
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