Adiós a las mascotas
No sabemos lo que cuesta superar una pérdida hasta que se sufre. Salvando las distancias, no es lo mismo perder a un amigo o a un familiar. Y dentro de las pérdidas de los seres más queridos, no es lo mismo el grado del familiar que sea. Para mi, mi perro era uno de los seres más queridos. No puede existir comparación entre personas y mascotas, son dos cariños diferentes y separados.
Sin embargo somos mucho menos crueles con ellos a la hora de la eutanasia. Sabemos que los echaremos de menos pero que es lo mejor para ellos. Mi perro estaba sufriendo. Su caridopatía ya no le dejaba ni salir a la calle ni levantarse de su sitio. Ha sido lo mejor para él.
Y yo echo de menos sacarle de paseo, aunque fueran unos minutos. ¡Cuántas veces me he quejado de eso mismo y ahora estoy deseando hacerlo! La casa está mucho más limpia desde que no está él. Pero también mucho más vacía. Ya nadie me saluda cuando llego a casa, ni me despierta por las mañanas con el ruido de sus patas al andar.
Yo no le voy a olvidar aunque haya otro que ocupe su lugar. No es la primera mascota que pierdo, pero si la primera que era nuestra, de mi novio y mía, de esa familia que estamos empezando a crear. Me emociono al recordarlo, es la parte más bonita: su recuerdo. Ahora he de superarlo. La mejor manera es pensar en positivo, llorar cuando haya que hacerlo y no dejarse llevar demasiado por los propios sentimientos. Lo que no nos mata, nos hace más fuertes.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






Leave a Reply