Aprender a cuidarse

La mayoría de las mujeres que rondan los 30 (y los 40), aprendieron durante su juventud a utilizar cremas y productos en su beneficio. Sin embargo, la minoría no entendíamos porqué nuestras amigas se volvían locas delante de la tienda de Yves Rocher o en la sección de cosméticos de El Corte Inglés. Yo me encuentro entre esa minoría. No había utilizado casi nunca una crema hidratante para la cara y si tenía algo de maquillaje es porque en cumpleaños, santos y reyes, a mi familia se le ocurría regalarme barras de labios, rimel o estuches de maquillaje (como el día de los enamorados de un año en el que me acababa de dejar mi novio y mi madre me regaló un estuche de maquillaje haciendo como que era anónimo). Básicamente no sabía que productos usar, ni cuando, ni el precio que tenían.

Pasado el tiempo y llegando a los 30 he sentido la necesidad de utilizar crema hidratante. Si no la usaba antes era por pereza y porque no lo creía conveniente. Y el hecho de trabajar de cara al público y que quiero estar preciosa para la boda, me ha llevado a utilizarla. Y ya que estábamos con la crema de la cara, necesitaba una para el cuerpo, a parte de mi crema anticelulítica que alterno con los parches.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque yo, que no entendía porqué a mis amigas les encantaba entrar y comprarse productos en Yves Rocher, ahora me veo comprando allí. No me podía gastar mucho dinero, pero llegó un folleto a casa, yo necesitaba un corrector de ojeras y protección labial. Y añadí crema corporal olor vainilla (que le encanta a mi novio) y un gel con olor a la flor de la Polynesia (Tiaré). Y de regalo un reloj, un anillo y una prueba de una colonia que me encanta. El reloj me viene genial porque no tenía ninguno de vestir. Así que "donde dije digo, digo diego", o lo que es lo mismo, aquí me veo yo emocionada con mis productos de belleza, ya sean de la marca que sean, y viéndome guapísima mirándome al espejo.

Y es que señoras, tenemos que cuidarnos, que el alma es más feliz cuando está mas guapo el recipiente que lo contiene, que es nuestro cuerpo. Aceptemos como somos y potenciemos lo mejor de nosotras mismas. Mírate hoy al espejo y di: "chica, eres preciosa", verás como sales a la calle con una sonrisa especial y un brillo en los ojos diferente. Y prepárate que cuando te vea tu pareja querrá fiesta.


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