Ayúdame Yessica

Siéntate en el sofá y cuéntame que es eso que te preocupa tanto le dijo Yessica a su paciente Sofía…
 
Yessica ejercía la sicología hacía dos años y aún no se había enfrentado a ningún caso que le robara un minuto de su sueño.
 
Esa mañana atendió el teléfono como de costumbre en su consulta, ya que no tenía ningún paciente para ese día. La sobresaltó la voz de una chica al otro lado del aparato diciéndole que se llamaba Sofía y que si no la ayudaba alguien en seguida se quitaría la vida, por su tono parecía realmente desesperada, dispuesta a cumplir esa amenaza. Yessica que no tenía ninguna experiencia en lo que a ese tema se refería lo único que atinó a decirle a aquella voz quebradiza fue que se tranquilizara y que le contara que es lo que le sucedía. – No voy a contarte nada por teléfono, acaso te has creído tan importante como para ni siquiera querer verme la cara? Yessica comprendió de inmediato que se había equivocado y antes de poder reaccionar oyó como se cortaba la comunicación. Como un acto reflejo colgó el aparato y de inmediato lo descolgó para darle a la rellamada. Tardaron un poco en cojerlo, pero la persona que se puso no tenía nada que ver con la voz quebradiza que había mantenido esa breve conversación con ella segundos antes. Esto la descolocó por completo, quizás se había equivocado al marcar, se dijo, pero recordó enseguida que fue la rellamada quien marcó por ella el último teléfono recibido en su consulta. – Hola… comenzó a decir.- Llamaba porque he mantenido una conversación hace unos instantes con una chica, Sofía, y la comunicación se ha cortado, podrías decirme si me he equivocado de número?- No ,respondió con una risita la interlocutora, no se ha equivocado, Sofía soy yo. Yessica palidecía por segundos, notó como se le aceleraba el puso.-Entonces, he hablado contigo? Le preguntó- Pues no sé respondió Sofía, puede ser, tu sabrás con quien has hablado o con quien has dejado de hablar, que es lo que quieres?. –Nada, nada, le replicó de inmediato, estaré confundida. Se disculpó y colgó el teléfono. Se quedó mirando ese aparato y pensando en lo que le había sucedido. Riiiiinnnggggg…..gritó el teléfono, a Yessica casi le da un vuelco el corazón. Expulsó poco a poco el aire que se le había entrecortado y con un hilillo de voz contestó de nuevo. – Yessica, ayúdame! era la voz de Sofía, volvía a tener el tono de la primera llamada. Esta vez no voy a equivocarme se dijo a si misma, y con su voz más suave la calmó y consiguió que ésta accediera a que se vieran en su despacho esa misma mañana a las 11:00.
 
Al finalizar la conversación miró el reloj, le quedaba una hora para preparase para la llegada de esa misteriosa mujer. Repasó mentalmente lo sucedido y se dio cuenta de que ese sería su primer caso importante como sicóloga. Sin duda se trataba de una mujer con doble o múltiple personalidad, eso aun lo tendría que descubrir. Se sentía preparada para poder ayudar a esa mujer que parecía estar desesperada. Cogió un libro que hablaba de ese mismo tema y empezó a ojearlo para tomar nota de los aspectos más interesantes.
 
Llegó la hora de la cita y puntualmente sonó el timbre de su puerta.- Adelante Sofía se oyó decir a ella misma,- siéntate en el sofá y cuéntame eso que te preocupa tanto-

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