Casas inteligentes
La realidad supera la ficción. Para quienes leímos hace ya muchos años a Ray Bradbury, no habríamos imaginado por aquellos tiempos, que fuera posible llegar a ver manifestada tanta imaginación. Las casas inteligentes están entre nosotras, no se si muy a la mano por sus costos, pero factibles de ser utilizadas.
Quien tenga hijos y marido sabrá de los beneficios que reporta un sistema inteligente que encienda la luz cuando alguien entra en la habitación y se apague automáticamente cuando se retiran. Al menos yo, tengo que andar por la casa apagando las luces que ellos dejan encendidas sin necesidad.
Cuántas veces has dejado las ventanas abiertas de tu piso, en una hermosa mañana soleada y te has ido a trabajar o de compras, y luego se produce una tormenta de viento y lluvia que hace que al regresar a casa, encuentres el florero hecho pedazos, los sillones húmedos y al perro no sabiendo cómo explicar que él no tubo nada que ver con el desorden y los charcos de agua. Para esto, una simple orden desde un ordenador o teléfono celular hará que se bajen las persianas y se cierren las ventanas.
El sistema requiere de un ordenador central en el hogar, quien será la encargada de procesar las órdenes y ejecutar las funciones. Algunos nuevos electrodomésticos tienen tecnología domótica ( término dado a la capacidad de controlar en una casa, todo lo que utilice electricidad o motor). Los electrodomésticos anteriores a esta tecnología pueden ser automatizados, colocando dispositivos en los enchufes, hacia donde la computadora central dirigirá sus funciones.
De esta manera podrás tener la comida calentita cuando llegues a casa, controlar qué hacen los chicos en el cuarto, mediante un monitor, tener vigilada la casa cuando está vacía, ponerte romántica y reducir la intensidad de luz, poner música ambiental, incluso diferenciando las zonas, controlar la calefacción o refrigeración de los ambientes y programar el riego del jardín.
Quienes promueven esta tecnología aseguran que se controla el consumo de energía. Es muy práctico, muy cómodo y será muy moderno, pero en estos tiempos en los que el planeta pide a gritos una mayor conciencia en el uso de los recursos y pensando en los millones de personas que ni luz tienen, resulta casi inmoral.
Qué piensas tu?
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