Es un tema en el que he pensado bastantes veces en mi vida sin llegar a ningún acuerdo claro conmigo misma, y os explico por qué.
Aunque soy creyente, y mis padres me bautizaron cuando apenas contaba con un mes de vida, creo que como a una inmensa mayorÃa de españolitos de los 70, nunca he acabado de estar de acuerdo con ello. Por supuesto, después hice la primera comunión con 9 añitos, ¿quién no querÃa hacer su primera comunión? Yo intentaba ver a Jesús en todo aquello, pero creo que con aquella edad me importaba más la fiesta y el vestido, sinceramente. Poco después dejé de ir a catequesis, y ya ni siquiera me preparé para confirmarme. Al principio por pereza, porque coincidió con una gran mudanza y un gran cambio en mi vida. Pero poco después ya empezó a ser una cuestión de principios: no me confirmaba porque no querÃa. SeguÃa siendo creyente, pero habÃa dejado de gustarme la iglesia católica. Empecé a ver que no me gustaba el sentimiento de culpa y pecado perpetuo con el que tiene que vivir un buen católico. No le veÃa sentido a que fuera pecado vivir con alguien a quien quieres y tener relaciones sexuales sin estar casado. No entendÃa que mis amigos homosexuales estuvieran destinados al infierno sólo por amar a personas de su mismo sexo.
Y aunque creÃa en Dios, pensé que era bastante feo prometerle cosas que sabÃa de antemano que no iba a cumplir. Aún asÃ, me he casado por la iglesia. Porque creo en Dios. Y conseguà encontrar a una persona que reconcilió mis ideas y mis sentimientos con la idea de hacerlo asÃ. Fue una ceremonia sin eucaristÃa, y oficiada por un diácono casado y con tres hijos.
Hace unos dÃas, la abuela de mi marido, preguntándonos que si ya estábamos escribiendo a la cigüeña, nos decÃa que tenÃa ya en la cabeza empezar a hacer un ‘traje de cristianar’. ‘¿Por qué los bautizaréis, verdad??‘, preguntó.
Y ahà vuelve mi contradicción: porque me gustarÃa darle a mis hijos la libertad de que eligieran cuando fuesen mayores, que exploren y conozcan todas las opciones… pero por otro lado me ‘da cosa’ no sé cómo explicarme, no bautizarles. Creo que conservo el trauma de haber sabido que a la hermana de una amiga mÃa, que se murió cuando cumplÃa un añito, el cura del pueblo no querÃa enterrarla en el cementerio porque no estaba bautizada. Os parecerá una cenizada, y que ya es ponerse en lo peor… pero no sé. ¿Qué opináis vosotras?




