Ser un cineasta en un mercado tan competitivo como el norteamericano no es fácil, y es aún más complicado si eres mujer, ya que aparte de las dificultades normales, se debe luchar contra el machismo tan típico de la industria.
Pero el pasado domingo pudimos ver con orgullo como Kathryn Bigelow, responsable por la cinta “The Hurt Locker”, recibía una estatuilla dorada que la consagraba no sólo como la mejor directora del año, sino que también como la primera mujer en triunfar en dicha categoría.
Ligada al mundo de las artes desde temprana edad, Kathryn Bigelow comenzó su carrera como directora en 1978, pero su primer éxito llegó en 1982 con el filme “Los Amantes,” con la actuación de Williem Dafoe.
De allí en adelante dirigió más de una decena de cintas, con resultados dispares, entre las que se destacan “Punto de Quiebre,” Días Extraños,” y “K-19,” aunque sus únicas nominaciones a premios importantes llegaron el 2009 y 2010 con “The Hurt Locker”.
Kathryn Bigelow estuvo casada durante tres años con el también director James Cameron “Titanic, Avatar,” y con quien debió compartir categoría en los Oscar, venciéndolo. Tras el éxito de su última cinta, ya se encuentra trabajando en varios proyectos, esperando que la industria haya aprendido que las chicas también podemos crear verdaderas obras de arte.
Imagen: Generaccion
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Nacida en San Miguel, Cádiz en 1923 bajo el nombre de María Dolores Flores Ruiz, comenzó su carrera a temprana a edad. A los 16 años debutó en su provincia natal, para luego llegar al estrellato a nivel nacional y mundial.
Comenzó su carrera a principios de los noventa, haciéndose conocida a través del filme “Jamón, Jamón,” del director Bigas Luna. De allí siguió subiendo hasta transformarse en una de las musas de Almodóvar, para el que aún continúa trabajando y cuyas cintas le hicieron acreedora de su primer Goya, consagrándola en la industria cinematográfica nacional.
inglesa de 104 años, nos demuestra que la edad no es impedimento para ir a la par con lo que ocurre en el mundo.
jugando con la realidad y fantasía en una historia que trasciende épocas y lugares.
Antes de morir, la actriz estadounidense difundió un documental llamado “Un guiño, una oración “donde retrataba su pelea contra el cuarto cáncer más común entre las mujeres. Allí no sólo se pudo observar las distintas etapas del tratamiento, sino que la fuerza mental, la que fue clave para sobrevivir más tiempo que el presupuestado, momentos que aprovechó para despedirse de sus seres más queridos, dejando un ejemplo de tenacidad y esperanza.