Antojos en el embarazo

April 30th, 2008 marInes Posted in Embarazo No Comments »

embarazadaDespertarte en la mitad de la noche con un irresistible deseo de comer algo determinado, por lo general fuera de época o imposible de conseguir a esa hora, es el tormento asegurado para tu marido. Terminar de comer el postre después de la cena, y abrir la heladera para sacarle un par de cucharadas de mayonesa al frasco, o saquear la tierra de las macetas, no es signo de locura, solo estás con antojos !

Si bien cualquier persona puede tener un repentino deseo por comer algo en particular, es un fenómeno que se da principalmente entre las embarazadas. Entre un 60 y un 90 % de las embarazadas tiene antojos.Los especialistas aseguran que se debe a factores psicológicos y fisiológicos.

Por un lado, las emociones están sensibilizadas, y los antojos son un modo de expresar la necesidad de atención y mimos. Por otro lado, los cambios hormonales que tiene el cuerpo de la embarazada o un déficit nutricional,  hace que pueda traducirse en la necesidad de ingerir aquello que está faltando, por ejemplo dulces o ácidos. La ansiedad de morder o masticar polvo, ladrillo y tierra es atribuida a la falta de hierro o calcio en el cuerpo y las deficiencias de minerales.

Durante el embarazo suele aumentar la sensibilidad de los sentidos del gusto y el olfato. De ahí que se rechacen los fritos, los huevos o el café,  o se desee consumir ciertos sabores.

Los antojos suelen tener un alto contenido de calorías, por lo que hay que estar atentas a la dieta, para no subir de peso mas de lo necesario. Se sugiere equilibrar la alimentación antes y después de cada antojo, para no provocar desórdenes serios.

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Concebir (exitosamente) es casi un milagro

April 24th, 2008 nir Posted in Embarazo, General, Salud 4 Comments »

nanito Esto sería parte de otra entrega más de ‘mamá en busca de bebé’ :)

Este mes, tampoco ha podido ser. ¡Cachis! Pero, la novedad, es que como ha sido mi primer ciclo con ’seguimiento’ (mediante toma de temperatura basal, tests de ovulación y observación de moco cervical), sabía un poco mejor qué podía esperar y que no. Aunque para sacar conclusiones más precisas es mejor esperar a tener al menos 3 ciclos observados.

Antes de este mes, sólo anotaba las fechas de cada comienzo de ciclo para poder hacerme una idea de para cuándo me tocaría al mes siguiente, y comprobar mi regularidad. En el último año, la media fue de 29.5 días, con meses desde 28 hasta 31.

Este mes ha sido de 34 días… y me queda la duda de si mi cuerpo habrá hecho el ‘intento’, al menos. Tomando por más o menos cierto el día en que los signos mostraban que podía haber ovulado, eso habría ocurrido entre el día 15 y 16 del ciclo. Y la fase lútea (desde la ovulación hasta la siguiente menstruación) suele ser de unos 14 días, con una variación de un par de días por arriba y por abajo, dependiendo de cada mujer. Yo tenía 18 días contados después de la ovulación, con temperaturas altas mantenidas. Ahora me queda la duda de sí sería una fase lútea extrañamente larga, o un intento fallido…

Yo no creía a mi marido cuando me decía que no me angustiase por la espera, que la concepción humana es sumamente complicada. Y debe tener razón, porque he estado leyendo varios artículos al respecto, y parece casi increíble, pero es que no basta con que los ‘bichitos’ se junten (que ya es difícil acertar!): tienen que ser óptimos ambos, y juntarse óptimamente también, porque si no, hay muchas probabilidades de que ni siquiera llegue a implantarse. Y una vez llegado el momento de la implantación, si el nuevo ser no tuvo una conjunción apropiada, o el útero no está preparado, o es demasiado tarde para ello, también puede fallar. En una probabilidad  altísima. Y parece que es la manera natural que tiene la naturaleza de ‘descartar’  un producto fallido antes de que tenga vida, pues la mayoría de las causas de estos fallos son anomalías de carácter cromosómico. Y lo que aún es más, todo esto ocurre cuando la mujer aún ni siquiera es consciente de que pueda estar embarazada o hace poco que lo sabe, pues el período aparece en su día o con un leve retraso. De hecho, los falsos positivos de los que se habla se suelen referir a este tipo de abortos: embarazos que en orina han dado positivo ( a menudo muy flojitos) y luego en pruebas en sangre ya aparece negativo, porque todo el proceso ha terminado.

Y de esto he sacado como conclusión este mes, y lo dicen muchos ginecólogos, que es  mejor esperar a un retraso de al menos una semana para hacer el primer test de embarazo, para evitar la pequeña probabilidad de que nos creemos ilusiones vanas. Pero es muy difícil no sucumbir a la tentación de querer saber cuanto antes :)

Pero el verdadero milagro y la verdadera suerte es conseguirlo a la primera!! Esa gente debería jugar a la lotería o algo :D

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Controlando tu fertilidad (II)

April 16th, 2008 nir Posted in Embarazo, General, Salud No Comments »

 temperatura basal

Como os comentaba en el otro post, además de empezar a utilizar estos test de ovulación, he empezado a llevar el control de mi temperatura basal.

¿En qué afecta la temperatura a tu fertilidad? En realidad, más que afectar, es una especie de monitor que nos dice que todo funciona en principio como debe. Durante todo nuestro ciclo no tenemos en realidad la misma temperatura, y eso nos dice mucho.

Desde el comienzo del ciclo (dia 1 de la menstruación) hasta el día anterior a la ovulación, tenemos un rango de temperatura media, que puede fluctuar entre 35.8 y 36.5 (aproximadamente, porque cada mujer es un mundo). El mismo día de la ovulación hay mujeres que experimentan una leve bajada de temperatura, y al día siguiente, sube de manera notoria (entre 2 y 4 décimas de media). Esa subida es la que nos indica que la ovulación ya ha ocurrido (para esas alturas ya es un poco tarde para que el óvulo siga siendo viable), y la temperatura sube porque a partir precisamente de la ovulación, sube el nivel de la progesterona, encargada de preparar el revestimiento del útero para acoger a un eventual embarazo.

Esos días, desde el día posterior a la ovulación y hasta el día de la siguiente menstruación, se denomina fase lútea, y dura unos 14 días, aunque dependiendo de la mujer pueden ser también 12 o 16. Durante estos días, la temperatura permanece alta, más alta que antes de la ovulación, por lo general, y sólo baja cuando se va a producir la siguiente menstruación porque no hay embarazo. Porque si lo hay, la temperatura sigue manteniéndose alta porque seguirá habiendo altos niveles de progesterona para soportarlo.

Si se lleva una medición de la temperatura basal (la temperatura en reposo, antes de levantarse de la cama), se puede observar si tenemos ese patrón bifásico de temperaturas, que al menos nos da la pista de que sí parece que ovulamos. Esta temperatura se debe medir oral, vaginal o rectalmente, idealmente con un termómetro basal (yo tengo uno normal de mercurio y también va bien), y a poder ser siempre a la misma hora de la mañana.

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