Celulares bajo sospecha
El uso de los celulares se ha extendido como una plaga moderna. Lo que comenzó siendo un elemento útil, se transformó casi en imprescindible, tanto que hasta los niños pegan berrinches si no los tienen.
La tecnología avanza, y lo que comenzó siendo un aparato incómodo de trasportar, que solo servía para hablar, hoy resulta que tienes un pequeño tirano de tu atención, con el que tomas fotografías, filmas, juegas, escuchas música, miras vídeos, navegas por internet, envías mensajes, es tu agenda, tu calculadora, tu reloj despertador…. y también sirve para comunicarte.
El día que perdí el mío, me sentía aislada, y eso que no soy de las más fanáticas. Tengo un modelito que solo saca fotos, tiene radio que no escucho porque en la calle prefiero tener mis orejas atentas a lo que me rodea, y no navego por internet porque prefiero el tamaño de un ordenador común.
Lo cierto es que este compañero cotidiano está bajo sospecha. Un panel internacional de cancerólogos advirtió sobre un posible daño de los teléfonos celulares para la salud, especialmente en los niños, y recomendó adoptar medidas de precaución.
Todavía no se han pronunciado definitivamente sobre el asunto, pero creen que los campos electromagnéticos que emiten los celulares son un riesgo potencial para la salud. Recomiendan mantener los aparatos lo más lejos posible del cuerpo, y limitar el uso en los niños lo más posible. Dicen que ellos son más vulnerables a los campos electromagnéticos a causa del tamaño más chico de su cerebro y de sus tejidos cerebrales más blandos.
Pero no se trataría de volver a usar señales de humo para poder comunicarte; solo exigen que las empresas telefónicas afinen su ingeniería, de modo tal que los celulares disminuyan estas ondas electromagnéticas lo más posible.
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