Cepillar a tu mascota

El cepillado es la práctica más recomendable para controlar la periódica renovación capilar que experimenta el pelo de tu mascota. Cuando cepillas a tu perro o a tu gato, no sólo eliminas células y pelo muerto, sino que también estimulas las glándulas sebáceas, que son las responsables del brillo del manto y de la hidratación de su piel. Cepillarle regularmente , favorece además, la correcta distribución de las grasas que protegen su piel y te permite prevenir las posibles infecciones que puedan aparecer, con el cepillado se controlan las garrapatas y se evitan los hongos, que aprovechan las zonas de pelo apelmazado y con menos oxígeno para desarrollarse.

Hay que cepillarlo suavemente desde la cabeza a la cola, en el sentido el crecimiento del pelo, pero también a contra pelo, con lo que conseguiremos eliminar la suciedad seca que se queda pegada al manto.

Lavar a tu perro es imprescindible para mantener la higiene del hogar y para evitar una posible transmisión de enfermedades. También es esencial para asegurar el perfecto estado de su pelo. Sin embargo bañarle puede ser engorroso sino tienes todos los utensilios necesarios a mano y sino lo realizas en un lugar adecuado y seguro donde mantenerlo controlado.

Existe un ritual muy concreto que incluye cepillado previo para eliminar los nudos, enjabonado, aclarado, secado, y de nuevo cepillado.

Pon especial atención en el aclarado y el secado, ya que si no lo haces puedes provocar alteraciones cutáneas y sequedad.

El pelo de tu perro determina el tipo de herramienta que necesitas. existen cardas para pelo largo o rizado, peines de caucho o de cerda natural para pelo corto, rastrillos de púas metálicas para desenredar, y peines metálicos para un acabado perfecto.

El ph de tu perro es muy ditinto al tuyo, por lo que siempre debes emplear, productos de higiene específicos para él. Recuerda que no puede ser muy perfumado ni muy concentrado.

Originally posted 2009-03-04 03:40:24.

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