Cocina internacional II (risotto ai funghi porcini)
El risotto es básicamente un arroz meloso, y por tanto la clave está en una cocción del arroz con movimientos constantes con ayuda de una cuchara. Mi particular risotto con los aquí llamados boletus edulis, va por el cuarto o quinto intento y, la verdad, está mal que yo lo diga, pero está buenísimo, qué éxito, cada vez mejor. Y, entre nosotras, tiene un punto afrodisíaco que convierte la tarde del domingo en algo que quizás era inesperado.
Necesitaréis (para dos personas): unos amigos que vengan de Roma y os traigan el paquetito de funghi secos – es broma, seguro que los encontráis en cualquier supermercado (con 50 grs. será suficiente) -; un par de cucharadas de mantequilla, una gota de aceite, media cebolla que sea preferentemente dulce, un chorro abundante de vino blanco, 200 grs. de arroz, vale el de grano redondo tradicional, pero si los amigos de Italia te traen el que los transalpinos llaman riso arborio, mejor que mejor; dos tazas de caldo de carne y verduras, si es casero, estupendo, pero vale el de brick, un par de cucharadas de queso parmesano rallado y otras dos de nata líquida, además de la consabida pizca de sal.
Lo primero que hay que hacer es rehidratar los funghi, en cualquier recipiente cubiertos de agua. Con diez minutillos será suficiente, y veréis, qué aroma. OJO! Reservad el líquido donde los habéis hidratado. Comenzaremos derritiendo la mantequilla en la cazuela de paredes bajas que os guste para arroces, o donde cada una consideréis más oportuno. Existe un truco para que la mantequilla no se queme y pegue, que es echarle una gotita de aceite de oliva. Mientras cortad la cebolla en pequeños trozos y dejadla ablandarse en la mantequilla a fuego suave. Cuando haya adquirido esa textura agregamos los funghi, escurridos, y rehogamos por un minuto subiendo el fuego un poquito.
Seguidamente añadimos todo el arroz y lo rehogamos otro minuto (fuego fuerte). Lo siguiente es el chorro de vino blanco y lo dejamos evaporar por completo. Ahora hay que echar una taza de caldo y remover cada poco, con el fuego medio-bajo, para conseguir ese arroz meloso, y de paso que no se pegue. Cuando se haya secado el caldo vamos a echar una taza del líquido de remojar los boletus, con cuidadito de no llegar al fondo donde suele haber impurezas e incluso tierra. Lo seguimos removiendo y habrá que completar la cocción total del arroz (contar 17-18 minutos desde la primera vez que cuece con caldo), de modo que si se seca vayáis añadiendo a partes iguales más caldo de carne o agua de remojo. Cuando esté, se incorpora el queso parmesano, se da unas vueltas y se pone a punto de sal. Por último se retira del fuego, se añaden las dos cucharadas de nata y se deja reposar un pelín. A DISFRUTAR!!
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