Corazón de tinta

No leí el libro de Cornelia Funke que da origen a este film, Corazón de Tinta, del director ingles Iain Softley, pero la película es creativa, los efectos especiales que utiliza son funcionales a la trama y no se apoya excesivamente en Brendan Fraser, el protagonista principal, un actor acostumbrado a los filmes épicos y de fantasía.

El largometraje va a entretener a los niños, y además, hablar del film con ellos es una buena forma de inculcar la buena práctica de la lectura didáctica o como pasatiempo, reivindicar el valor de los libros e incentivar la imaginación en esta cultura digital que nos toca vivir, donde muchas veces recibimos muchas ideas  masticadas previamente.

Papá Folchart (B. Fraser) y su hija Meggie (Eliza Hope Benett) tienen el don de traer a la vida humana a los personajes y a las situaciones de los libros que leen.  Esto los va a poner en conflicto con algunos de estos que quieren volver a su libro y otros que quieren quedarse en la tierra para dominarla.

La película de Softley sostiene un ritmo que no es vertiginoso pero  mantiene la atención, con personajes logrados, como el de la tía Elinor (Hellen Mirren) que ama los libros y habla hasta por los codos, y Dustfinger (Paul Bettany) que -merced a su autor- es egoísta y poco leal.

La idea de que los personajes mal leídos lleguen a la tierra con defectos,o no terminados, con líneas de escritura en partes del cuerpo, es ocurrente y sigue focalizando la atención en los libros y su estructura, un valor del film que agradece la literatura.

Originally posted 2009-01-23 03:39:16.

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