Cuando los celos te traicionan
Cuando somos pequeños y nos dan la “gran” noticia de que nuestros padres escribieron una carta a París y que pronto llegará el “paquete” tan preciado, nos ponemos celosos. El mundo se nos viene encima, porque el amor y la atención que teníamos de mamá y papá está en peligro: alguien más viene a competir por ello.
Lo mismo pasa con nuestros amigos más allegados, sobre todo en la adolescencia. Si tenemos una persona con la que nos identificamos y pasamos largas horas contándonos nuestros secretos, compartiendo gustos e intercambiando vestuarios, y de repente llega una tercera persona y comienza a llevarse muy bien con nuestro amigo o amiga, empezamos a tener miedo de perder su cariño y su amistad, de tal forma que tenemos miedo de ser remplazados: aparecen los celos.
Ya adultos, y no tan adultos, nos pasa lo mismo… pero con nuestra pareja. Los celos son una emoción más del ser humano, que pueden ser buenos o malos, depende si los sabemos controlar. Tener celos cuando somos niños, es normal y a medida que vamos madurando, las emociones deberían hacerlo también.
Muchos dicen que ser celosos es bueno, siendo una muestra de afecto e interés hacia nuestra pareja, pero… ¿qué pasa cuando nuestros celos se apoderan de nosotros mismos y controlan la situación?
Los celos son un manifiesto de inseguridad y miedo de perder a la persona amada, a ser remplazados. En algunos casos la persona celosa se caracteriza por ser pasional, ansiosa, egoísta y neurótica. Este tipo de persona se castiga constantemente con la idea de que su pareja la engaña, desconfiando totalmente de ella y enmarañando historias en su cabeza que prueban la infidelidad de su ser amado. Son unos celos destructivos, generalmente proyectados por la propia propensión de ser infiel.
Las personas que sufren este tipo de celos, deben someterse a un tratamiento psicológico para ser ayudadas, además de ser honestas con ellas mismas y reconocer cuando están sufriendo un ataque de celos. Contribuye muchísimo la comunicación en la pareja. Es decir, la persona celosa al reconocer que lo es, debe explicarle a su ser querido de las emociones negativas que está sufriendo y pedir su comprensión y ayuda.
Cuando los celos son justificados, que no nos desborde la situación. Ante todo somos conscientes que el amor no siempre es eterno, aunque esto no justifica una traición, pero debemos tomarlo con la mayor filosofía posible y no caer en la violencia ni en espectáculos desagradables.
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