Cuando pasen los años…

La maternidad es cosa seria, pero a veces hay que tomarla con humor. Si una pudiera observar la escena desde afuera, o como ocurre a la distancia, cuando el tiempo pasa, algunas situaciones terminan causando gracia.

El relato que voy a transcribir lo recibí por mail, y es conocido en Internet, pero refleja con humor cómo se siente a veces una mamá.

Este post está dedicado a las mujeres que tienen hijos adolescentes, como yo; a las que tienen bebés, para anticiparles un poco el futuro; y para las que todavía no tienen hijos, para contarles lo que pueden estar pensando sus mamis.

Cuando sea viejecita …

Cuando sea viejecita, viviré una temporadita larga con cada hijo…
¡¡Les llevaré tanta felicidad!!
Igual que hicieron ellos, quiero devolverles toda la alegría que me dieron, retornándoles y agradeciendo cada cosa.  Oh! ¡Estarán tan emocionados!
Escribiré en las paredes con lápices de todos los colores, saltaré sobre las camas con los zapatos puestos, jugaré a la casita con todas las cobijas de casa, beberé directo del cartón de leche y lo dejaré afuera,  y atascaré los inodoros con papel higiénico.

Cuando estén al teléfono y no me puedan ver, revisaré y revolveré todos los lugares, cajones, cajas y cajitas.
¡Oh! Harán sonar los dedos y después me harán señas con la cabeza…
Pondré cara de "yo no fui" y me haré la ofendida.
Cuando preparen la comida y me llamen para comer, tardaré en llegar a la mesa para ponerlos nerviosos. No comeré la verdura. Diré lo fea que está la cena, me atragantaré con los cereales, derramaré el agua y el jugo, también la leche en la mesa.

Y cuando se enojen, lloraré hasta que se desesperen. Je,je,je… ¡¡Ya les quiero ver la cara…!!
Me sentaré bien cerquita de la TV, cambiaré de canal cuando quiera, pondré fuerte el programa que más les disguste y cruzaré los ojos solo para ver si me quedo bizca.
¡¡¡¡Luego me iré sin apagar la TV!!!!  Jejejejejejeje…

Antes de acostarme iré a tomar mi vaso de leche y dejaré entreabierta la puerta de la heladera, las luces encendidas y mis zapatos y medias en el centro del comedor.
Y hablaré con mis amigas íntimas por teléfono aproximadamente media hora con cada una, contándoles lo bien que lo estoy pasando.

Buscaré quien haga las cosas por mí, ya no podré levantar mis co sas del suelo; no me importará si alguien se tropieza con mis  zapatos.  Si me piden algún favor, les diré »¡YA  VAAAAAAAAAA!»
Y más tarde, ya en la cama, me estiraré y suspiraré, cantaré mi canción preferida y pegaré mi goma de mascar debajo de la cama.
Mis hijos me mirarán con una sonrisa, saldrán despacito del cuarto y dirán emocionados:

"Es tan tierna cuando está dormida…"

Originally posted 2008-05-06 11:49:41.

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