Cuando una es el jefe

     La historia es testigo de que las mujeres hemos luchado constantemente por la igualdad. Igualdad de derechos, igualdad de oportunidades e igualdad de sueldos, entre otras cosas, pero en la actualidad nos vemos obligadas a luchar contra los hombres por la igualdad de chance en una entrevista laboral.

     Mucho nos ha costado insertarnos en el ámbito laboral y competir con los hombres, pero no por falta de inteligencia o de creernos eso de que sí somos el sexo débil, sino por las “desventajas” que tenemos al momento de nacer.

     Al momento de una entrevista de trabajo  se nos cuestiona si somos solteras, si somos casadas, si planeamos tener hijos y si es así… qué cantidad. Si somos solteras, especulan con el día en el que contraeremos matrimonio. Si llevamos poco tiempo en el “oficio” de ser casadas, especulan con el día en que  notifiquemos nuestro embarazo. Si tenemos hijos, especulan con sus edades, sus enfermedades y sus salidas del colegio antes del horario habitual. Especulan con todo ello, porque todo esto se traduce a permisos y licencias.

     Pero cuando ya nos sentimos realizadas en lo personal y le dimos prioridad a la familia, casándonos, teniendo hijos y dedicándonos por entero a ellos hasta asegurarnos  que son mayorcitos, nos damos cuenta que se nos ha pasado la vida… la vida útil laboral, claro está.

     Con cierta edad y sin currículo, ya no nos contratan porque no somos eficaces, por no tener experiencia o sencillamente, por cuestión de edad.

     Pero qué pasa cuando nosotras somos las que estamos al otro lado del escritorio y necesitamos contratar personal. Qué priorizamos…, ser mujer o ser jefe.


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2 Responses to “Cuando una es el jefe”

  1. Yo añadiria que cuando nosotras estamos del otro lado del escritorio se nos juzga terriblemente y de algunas guarradas ys sobre nombres no nos salvamos. A pesar de todo y todos vamos tirando.

  2. Me gusta mucho la incógnita que planteas al final, anna.
    Siempre me ha gustado pensar que existe la solidaridad entre mujeres, pero no lo tengo tan claro, porque también creo que el peor enemigo de una mujer suele ser otra mujer. El maltratador es hombre, pero el peor amigo diario en la vida de una mujer suele ser otra…
    Yo creo que ni siquiera serviría para ser empresaria. Sobre todo si eso me hace elegir entre ganar dinero o el bienestar de un semejante.

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