De ejecutivo a asesino profesional en una clase

Un ejecutivo vive en un mundo feliz con su familia,  todo marcha sobre ruedas, hasta que lo asaltan y matan a uno de sus hijos. Tras el episodio, el ejecutivo deja la cómoda oficina, se corta el pelo a lo punk, gasta sus ahorros en armas, y sale a matar a los malos con la misma decisión que ponía en vender seguros en su empleo.

La olvidable película, Sentencia de Muerte (Death sentence), de James Wan, tiene mucha violencia gratuita y escenas tan espectaculares como inverosímiles, solamente posibles gracias a la técnica disponible y a la decisión empresarial por sobre cualquier visión artística o cinematográfica.

Kevin Bacon, un buen actor, que ha participado de películas del genero suspenso y terror, nada puede hacer por este filme  sin atractivos, que bien podría haber sido el disparador de un guión medianamente digerible a partir de cuestiones siempre presentes en el cine como la venganza o la búsqueda de justicia por mano propia.

No he leído la novela homónima escrita por Brian Garfield, de donde surge el guión, sin embargo, se me ocurre que poner el énfasis tan solo en la acción, en los hechos, en una historia que propone un cambio de vida, o algo así, es dejar de lado lo más importante, que es justamente el proceso que implica ese cambio.

El ejecutivo Nick Hume pierde un hijo en un asalto. La justicia deja en libertad al asesino. Hume se levanta un día de la cama con la idea de vengarse y tal como lo piensa lo ejecuta. De manipular la PC pasa a manipular automóviles, revolver y armas largas como Mister Bond. Un guión redondito, no para la vida, no para el cine, claro.    

Originally posted 2009-01-05 02:49:50.

LEAVE A COMMENT