Dejar crecer a los hijos

Algunas mujeres necesitan a sus hijos más de lo que éstos les necesitan a ellas y sin darse cuenta de esta forma les hacen daño. No les dejan crecer y acaban dependiendo de ellas. Aquí entrarían ejemplo de mujeres que alargan la lactancia hasta más allá de los tres años, lo que crea un vínculo con la madre que no permite la autonomía propia de un niño de esa edad. El pecho acaba cumpliendo la función de consuelo que tiene un chupete y el niño no desarrolla estrategias propias para hacer frente a su frustración, dolor, etc. Es cierto que en algunas sociedades más ligadas a la naturaleza la lactancia se alarga, pero en estos casos las madres no están encima de los niños, éstos no sólo tienen autonomía, sino que tienen responsabilidades familiares.

Otro ejemplo es el de quienes duermen con los hijos o hijas. Dormir con la madre puede causar problemas en los niños, ya que no aprenden a dormir solos y en la edad adulta padecen insomnio. Dado que ocupan el lugar que corresponde al padre, psicológicamente reciben el mensaje de que son la “pareja” de su madre, es decir, de que es su papel hacer feliz a la madre, con lo que esto puede perjudicar al correcto desarrollo emocional de un niño. Volviendo al caso de muchas sociedades no occidentales, suele ocurrir que toda la familia duerme junta porque las casas sólo tienen una estancia. Pero generalmente no supondrá un problema para los niños porque en el día a día son tratados como adultos, que es otro problema que no trataré hoy.

También están las madres superprotectoras o quienes todavía les dan puré y potitos con cuatro años porque en el fondo les da pena que crezcan. Nuestros hijos captan nuestros deseos e inconscientemente quieren satisfacerlos. Si notan que nos da pena que crezcan, de forma inconsciente, ellos también se resistirán a ello y les costará más madurar. En mi opinión el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos es enseñarles a ser autónomos, prepararles para que cuando no estemos, sepan sobrevivir y ser felices. Como decía Khalil Gibran, nuestros hijos no nos pertenecen, nosotros sólo somos el arco desde el que ellos, como flechas vivas, son impulsados hacia adelante.

Originally posted 2007-12-07 10:22:17.

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