Depresión mensual
Me niego a pensar que por mis hormonas y por el simple hecho de ser mujer, tenga ciertos días en los que esté más irascible, más deprimida, más triste. A mi no me coincide con la regla y muchas veces no es todos los meses. No me gusta que me digan: ¿es que estás en esos días?, porque en la mayoría de las veces no es cierto.
Me deprimo porque algo externo a mi me ha hecho plantearme mi vida como tal, es decir, la manera en que vivo. Y lo veo todo negativo, mi casa pequeña y poco arreglada, mi trabajo cansino y a veces estresante, mi novio poco romántico, mi familia escandalosa, mi coche viejo y mi perro enfermo. Y entonces lloro. Y lloro desconsoladamente, que me falta hasta la respiración. Y después, calma. Y pienso que no es para tanto, mi casa es mucho más grande que esos apartamentos de 20m, yo tengo 70! Y tiene todos los muebles del salón, mi dormitorio, una cocina apañada, tengo ordenador, conexión a Internet, Satélite… Y mi trabajo, pero si es mi vocación, yo puedo con ello. Mi coche, por lo menos tengo coche, mi novio uno y yo otro, no tengo que ir andando a trabajar. Y mi perro me hace mucha compañía, aunque tengamos que hacérselo todo, pero ese era el trato cuando lo adoptamos. Así que al final me he desahogado conmigo misma (y muchas veces con mi madre). Y puedo terminar el día medio bien, quizá era lo que necesitaba un análisis de las circunstancias.
Otras veces me deprimo por algo que me han dicho, es el que dirán que tanto me molesta. Yo soy como soy y aprendo de mis errores. A veces soy arisca, gruñona, enfadica, picajosa… pero estoy poniendo de mi parte en ser un poco menos de todas esas cosas. Y soy mucho más dulce, sonriente y simpática. Un mal día lo tiene cualquiera. Pero que no me vuelvan a decir que es que estoy en esos días.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






Leave a Reply