Durmiendo al bebé
Los bebes tendrían que venir con una consola de luces, para facilitar el entendimiento de su madre. Luz roja: tengo hambre, luz azul: tengo frío, luz verde: quiero mimos, luz amarilla: me duele algo, luz blanca: quiero dormir. Pero bueno, no es así y tanto mamá como bebé deben aprender a comunicarse e interpretar.
Ninguna mujer nace sabiendo ser mamá. Es algo que se va aprendiendo y que ellos nos enseñan a ser. El tema del sueño es uno de ellos. Con lo fácil que es cerrar los ojos y entregarse al sueño ! Pero no, a los bebes les cuesta dormirse y la mayoría de las veces, es por nuestra culpa. Sí, sí… por nuestra culpa.
Con mi primer hijo, hasta casi los dos años, lo hacía dormir en brazos. Horas paseándolo y cantando; bastaba que intentara acostarlo en su cuna, para que se despertara y empezara a llorar. Con mi segundo hijo, fue mas descansado; lo mecía en su carro de paseo. Iba y venía, iba y venía. Por supuesto, en ambos casos, se despertaban por la noche y comenzaba nuevamente la rutina.
Ya con el tercero y último de mis hijos fue diferente. Llegada la hora de dormir, besito y a la cuna. Qué cambió? Ellos son diferentes, sí, pero yo había aprendido a hacer las cosas.
Todo depende del hábito que se le inculque. Es importante respetar un horario para dormir; si llora, vas al cuarto las veces que sea necesaria, te sientas a su lado y lo acompañas hasta que se calme, pero vuelves a irte antes de que se duerma. Es bueno que su osito o su almohada preferida lo acompañe, para que si despierta, vea que está allí. Te aseguro que aprenden y se sienten seguros con rutinas repetitivas.
Cuando es un bebé chiquito, no lo despiertes, aunque lleve durmiendo mucho tiempo (ni siquiera para comer, salvo que su peso no sea el adecuado para su edad). Durante el sueño actúa la hormona de crecimiento y ahorra energías, fundamentales para su desarrollo.
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