El mundo en que crecí
Cuando yo era una niña me entretenía jugando con cualquier cosa, total, no había esta invasión extrema de consolas de videojuego, al menos en mi barrio la tenían unos pocos y era cosa mas bien de varones, las niñas pasábamos de eso, y seguíamos recolectando escarabajos vivos, y lombrices para jugar, nunca les hacíamos daño, lo divertido era observar su comportamiento durante un rato y luego los soltábamos, cualquier cosa que no abundara en casa era suficientemente bueno para proporcionarnos un rato largo de sana diversión.
En el patio de casa siempre había vegetales varios sembrados por mis propias manos, he de decir que no eran los tomates ,ajos cebollas y pimientos mas grandes que he visto, tenían un gusto a gloria el ver que mi madre a petición mía los incluía en la receta de la comida que estuviera preparando. Aquello era de lo más placentero. Confieso hoy ya sin temor a la vergüenza que jugué con mis muñecas Barbie hasta entrados los doce años.
Recuerdo haber gastado muchas de mis tardes, leyendo un libro, bañándome en el río cercano a casa, o montando mi bici hasta que mi trasero me dolía.diríase que crecí en un ambiente natural, a pesar de estar en plena ciudad.
Era poco frecuente escuchar de violaciones, la palabra pedofilia no se leía a diario en los periódicos de hecho no creo haberla escuchado sino hasta hace muy reciente, yo bien podía pasar el día en casa de mis amiguitas sin que mi madre sintiera el latente peligro de un abuso sexual o incluso asesinato.
Entre mis evocaciones está el hecho de que con sólo siete años iba y venía sola del cole porque mi madre trabajaba desde muy temprano hasta muy tarde, y sinceramente nunca me sentí en peligro, nunca me abordó un hombre extraño solicitándome que lo acompañara a algún lugar, no me ofrecían drogas a la entrada del instituto, donde si acaso había un portero gordísimo que solo se encargaba de hacernos entrar a la hora justa y no dejar hacer novillos a los mas mayores.
Hoy día que soy yo la madre, la responsable de velar por sus propios hijos no puedo sino preguntarme repetidamente, donde está ese mundo placentero y apacible en el que yo crecí? No ha pasado tanto tiempo como para que todo cambiará tan drásticamente.
Con diferencia de la infancia que yo conocí en la de los peques modernos se prefiere jugar a la consola que armar legos o rompecabezas,muchos niños tienen ordenador propio, se manejan con éllos casi como adultos, y creo que no es malo que sean tan de vanguardia,pero no dejo de sentir pesar de que la diferencia entre nuestras generaciones no son sólo los ordenadores y consolas a la orden del día ,sino que al paso que vamos, jamás podrán ir solos a por los mandados, no podrán poner un pie fuera del portal sin que yo me quede pensando si los volveré a ver, sino desaparecerán como tantos niños que lo hacen a diario.
que se está haciendo mal? Cada padre y madre debe revisarse introspectivamente y poner cada uno desde su hogar el esfuerzo mejor para levantar una generación de hombres y mujeres con conciencia ,capacidad empática , no estaría mal desfrivolizarse y dejar de llenar las vidas con bolsas llenas de productos consumistas, en muchas familias el amor, el calor de hogar se ve sustituido por compensaciones materiales y a muchos no les importa compartir tiempo libre con sus retoños.
Estamos ganando en tecnología pero estamos perdiendo mucha humanidad, como será el mundo de mis nietos?
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December 17th, 2007 at 10:33 am
miss D no sabes lo bien que te comprendo. Pero yo creo en el poder educativo de los padres y que son ellos (o mejor dicho somos nosotros) quienes tenemos que enseñarles los tiempos de jugar, quiero decir, ahora hay consolas de videojuegos, y cuando yo era pequeña tenía una maquinita con un solo juego, pero mis padres supieron ponernos los tiempos que nosotros aprendimos a usar luego, un rato de estudio, puzzle y consola, porque lo del ordenador yo lo pillé ya con 19 años.