El relax en casa

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A todos nos gustaría tener tiempo y dinero para premiarnos de vez en cuando con un masaje profesional. Sin embargo, olvidar el estrés por unos momentos y relajarnos también es posible en el sofá de casa.

Y para dar masajes, primero hay que aprenderlos, aunque estamos hablando de dar un masaje relajante, nada de técnicas curativas, que es mejor dejárselo a los profesionales.

No hay por que ser un manitas, a veces la intención y el cariño que se le pone es lo que cuenta.

Lo primero que debemos hacer es preparar el ambiente, elegir un lugar cómodo y tranquilo, sin ruidos y con una temperatura ligeramente elevada. Pon música relajante de fondo, velas aromáticas, y por supuesto, apagar los móviles. Si tenéis niños, dejarlos con la abuela o en casa de la vecina, que es vuestro momento.

Después escoge un lugar confortable para que la persona se tumbe, sobre la cama o una colchoneta, puedes poner un cojín bajo la cabeza y otro bajo las piernas, y para que las manos se deslicen mejor, podemos usar aceite vegetal.

Una vez que tenemos todo preparado, es el momento de empezar a mover las manos, empezaremos de más a menos, intentando primero relajar la musculatura, para después ir poco a poco profundizando más, por eso, un buen comienzo sería emplear lo que conocemos como acariciamiento, en el que deslizamos los dedos y las palmas de las manos sobre la piel de forma rítmica y suave.

Hay que hacerlo en dirección hacia el corazón, para estimular el retorno venoso.

Podemos continuar con el amasamiento, con lo que profundizamos algo más, para ello, hacemos compresiones intermitentes mediante pellizcos, rodamientos o presión directa con los dedos pulgares, con los nudillos, con el talón de la mano…

Lo que buscamos es remover la zona en dirección contraria al corazón, para forzar la llegada de la sangre de forma oxigenada.

Seguiremos con fricciones más profundas y en el que tenemos que tener cuidado de no hacer daño, se realiza despacio, con las yemas de los dedos, con movimientos circulares o transversales a las fibras musculares.

Por último intentaremos volver a relajar al paciente con el acariciamiento o con unos palmeos ligeros ahuecando la mano.

El siguiente paso, cambiar de turno, te lo has ganado

Originally posted 2008-12-22 22:55:29.

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