El síndrome postvacacional

Nunca he creído mucho en eso del síndrome postvacacional. Me parecía una chorrada típica de habitantes de grandes ciudades cabreados después del atasco. A mi no me pasaba eso, después de 10 días fuera de casa estaba, y a pesar de haberlo pasado de cine, estaba deseando volver a mi ambiente, a mi rutina, abrazar a mi perra y ver la tele por las noches y esas cosas.
Solemos practicar unas vacaciones bastante movidas, no nos gusta dejar cosas sin ver en cada ciudad, por aquello de si nunca vuelves, y aunque la mente se libera de las preocupaciones cotidianas, el cuerpo permanece cansado, aunque de otra manera. Y también es bonito regresar al trabajo y con la familia, traer obsequios y recuerdos, enseñar las fotos, aunque alguno ponga cara de acelga, etc.
Pero esta vez estoy jorobada, y eso que ahora vienen las Navidades, y todas las fiestas, y también conservo días de permiso, pero no tengo la sensación de aquéllas otras veces.
Quizás que la escapada sólo han sido 7 días.
Quizás en Canarias hacía tan bueno, y al llegar aquí había -6º centígrados.
Quizás que de repente, después de un mes tocándome las narices, estoy agobiadísima de trabajo.
No sé, pero en tres días han vuelto los dolores de espalda y cervicales y los desvelos a las cuatro de la mañana. Estoy de mal humor, contesto a todo el mundo y se me está poniendo cara de berza.
A ver si me toca la lotería el sábado y lo mando todo al cuerno.


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One Response to “El síndrome postvacacional”

  1. cuanto más mayor me hago más sindrome tengo. no se por que

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Controlia