En la playa con los niños
La playa es un lugar ideal para disfrutar con los chicos, siempre que se tomen algunas precauciones, el sol y el agua pueden transformarse en un dolor de cabeza. Puede resultar fatigoso controlar a los niños que juegan alborotados en la playa, pero la atención debida disminuye el riesgo de problemas muy comunes.
Cuando los niños son grandecitos, el que sepan nadar no debe ser motivo para dejar de vigilarlos. El mar suele ser engañoso, sus corrientes y la profundidad varían, haciendo que sea poco confiable por mas que el niño nade bien. Explícale esto y enséñale el significado de las señales de peligro y las banderas, así como a cumplir con las indicaciones de socorristas y vigilantes.
Si es el primer baño del niño, y él siente miedo, no lo fuerces. Tiene que ir poco a poco, porque si le obligas a meterse en el agua la experiencia se puede transformar en un trauma difícil de superar.
Es bueno elegir una playa que esté señalizada, que cuente con personal idóneo como socorristas y que esté preparada para atender cualquier emergencia. Fíjate bien dónde se sienta a jugar tu hijo; remueve la arena del área donde va a estar jugando para evitar que esté en contacto con colillas de cigarrillos, vidrios, restos de basura, u otros elementos que puedan ser peligrosos. No lo dejes sin su bañador puesto, porque el contacto de la arena con los genitales puede acarrear infecciones.
Procura evitar ir a la playa entre las 12.00 y las 16.00 hs. que es el horario donde los rayos del sol son más fuertes. No obstante, fuera de esta franja horaria, el cuidado de la piel de los niños debe tener una atención especial.
Jamás expongas al sol a un bebé menor de seis meses. Nunca dejes que tu hijo, de la edad que sea, se quede dormido al sol.
La exposición al sol de los chicos debe ser gradual, día tras día, siempre con protector solar, que nunca debe ser inferior a 25 y en pieles muy blancas, no menos de 30, renovando su aplicación cada dos horas o después del baño o sudoración excesiva. No dejes de ponerle crema protectora por muy moreno que esté.
Para evitar la deshidratación, ofrécele agua para que beba frecuentemente. Si todavía se alimenta con leche materna no es necesario darle ningún otro líquido. No tapes en exceso al bebé. En verano, además de hidratado, debe estar fresquito, evitando en lo posible que sude.
Para evitar una insolación procura que tenga su cabeza cubierta con una gorra. Si el niño presenta una insolación colócalo boca arriba en un lugar fresco (siempre a la sombra), refresca su cuerpo con agua fría, y que tome mucho líquidos.
Para prevenir posibles infecciones de oído, evita que el niño se meta de forma brusca en el agua (sobre todo si está muy fría) y que permanezca demasiado tiempo nadando o jugando; es preferible que se bañe varias veces a lo largo del día, pero en periodos más cortos. Escozor y dolor leve son los principales síntomas de la otitis. Si no desaparecen, acude al pediatra.
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