En un mundo libre
Esta fue la película elegida para ir al cine el pasado fin de semana. Y menos mal que acerté, no hay cosa que me moleste más que tirar el dineral que cuesta ya una entrada en una película basurilla. Es una coproducción de Reino Unido, Italia, España y Alemania, dirigida por Ken Loach.
Salí bastante shockeada, aunque el argumento no es nada que no nos suene de la realidad diaria: una chica que trabaja para una empresa de trabajo temporal es despedida de forma improcedente, y decide montar su propio negocio en el mismo sector, y convence a su compañera de piso para dedicarse a buscar trabajos a inmigrantes, o inmigrantes para trabajos. Al principio de forma ilegal, sin permisos ni licencias ni nada. No les importa la miseria de la vida de estas personas, especialmente cuando empiezan a darse cuenta del dineral que pueden conseguir con ellos. Angie (la protagonista) está decidida a salir adelante como sea, y hacerse rica. Una de sus excusas es que, si no lo hace ella, lo hará otro, y al fin y al cabo dice estar dándole una oportunidad a esa gente, además de recordarnos que los consumidores somos los últimos beneficiados de esta cadena.
Me gustó que este personaje lo hiciera una mujer, a la que siempre se le supone menor vileza que a un hombre. Es una madre soltera, cuyo hijo se está criando con sus padres, porque ella siempre está demasiado ocupada. Es una mujer ambiciosa, que cree que el tener dinero le proporcionará, a ella y a su hijo, una vida mejor. Es increíble ver cómo hacen cálculos especulando cuánto dinero pueden sacar de un alojamiento que ellas mismas gestionarán para los inmigrantes a los que consigan trabajo. Realmente sorprende ver cómo una persona hace cálculos del rendimiento económico que le puede sacar al hacinamiento y la precariedad de otro ser humano. Ella misma, que es ninguneada y humillada en su trabajo sólo por el hecho de ser mujer, pasa a ser ninguneadora y humilladora. Ella es una víctima del sistema, y opta por pasarse al otro bando.
Y lo peor es que te das perfecta cuenta de que, fuera del cine, hay muchas personas mucho peores que ella detrás de empresas/empresarios y mafias que trafican con los sueños y las necesidades de muchas personas. Con los de los compatriotas y con los de los que vienen de fuera.
Para reflexionar.
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