Guantanamera no, Guantánamo

El descarnado retrato de Oliver Stone sobre George W. Bush en la película W alarma. Si este era el líder de la primera potencia mundial estamos muy mal en este planeta. Conservador, inseguro, ignorante, perseguido por la sombra de su padre,  incapaz de tomar una decisión con su propio criterio, uno de sus pocos logros es que fue alcohólico y se reformó.

El género tiene ya su designación, se llama biopic, y es el tipo de film que narra o adapta biografías de diversas personalidades universales. El largometraje de Stone se centra en el personaje del último presidente saliente de los EEUU, básicamente sobre su acceso al poder.

El film muestra la relación conflictiva con su padre, el otro ex presidente, George Bush, y su camino primero por varios trabajos sin éxito, y después por descarte, hacia la política, «el negocio familiar», su acceso a la gobernación de Texas, y luego a la candidatura presidencial y finalmente al cargo.  

En la Argentina un escritor «confesó» una vez con ironía y humor, «me hice escritor porque no me gusta trabajar». El W de Stone entra al dedillo en esta concepción, y lo peor es que, sin ironías de por medio, W se hizo político y llegó a presidente. Pero no hay cinismo, perversión o apego al poder en el W de Stone.

Como supo decir Jorge Luis Borges sobre la mente de los militares argentinos que nos (des)gobernaron,  la de W es «una mente rudimentaria, bastante ingenua sin dejar de ser picara ya que la ingenuidad y la picardía no se excluyen». Para Stone lo de W es más bien la irresponsabilidad de la ignorancia del personaje y de quienes le dan lugar.

Es testimonial la escena en la que W, en un clima místico, le confiesa al pastor que tiempo atrás lo ha sacado del alcohol que «ha recibido el llamado de arriba», leasé de dios,  para llegar a la presidencia de los EEUU, y este lo mira y solo atina a proponerle que recen juntos. Lo mismo cuando confunde «Guantanamera» con «Guantanamo».  

Josh Brolin, en el protagónico, está perfectamente caracterizado, lo mismo que Jeffrey Wright como Colin Powell y Thandie Newton como Condoleezza Rice, tal vez dos de los asesores de W que más trascendieron internacionalmente. Los papeles de Ellen Burstyn y James Cromwell, como mamá y papá Bush, también destacan. 

Una de las cosas más interesantes del filme es ver los ticks, las miradas y la forma de apoyarse en sus colaboradores que acostumbra W para tomar decisiones fundamentales para muchas personas. Stone hace foco en el caso de Irak y el invento de las armas nucleares para justificar la invasión.

W es un film narrativo, descriptivo en la superficie, sin muhcho para destacar. No es, desde ya, lo mejor de Oliver  Stone, que con este ya lleva 18 largometrajes.  El propio Stone destacó su mirada puesta en el personaje de W y en la relación de este con su padre como los valores del filme, y esto es, no mucho más.       

Originally posted 2009-01-21 05:45:01.

LEAVE A COMMENT