Homenaje a un hombre bueno
En este post quiero homenajear a un hombre bueno: mi marido.
Tiene muchas cualidades, y cómo no algún defectillo, como todo el mundo. Y de las cosas que más me gustan de él es precisamente eso: que es un buen hombre.
A lo largo de mi vida he conocido un puñadito chico de hombres buenos, muy pocos, y nunca tuve la fortuna de enamorarme de ellos (aunque muchas veces lo deseé, viendo las ranas que había que besar). Pero me ofrecieron su amistad y todo lo que llevaban dentro, y eso también me ha ayudado a ser la mujer que soy.
Besé algunas ranillas, no muchas, ni tampoco fueron muy malas… en general sólo eran un poco inmaduros. Salí con unos cuantos zarpazos en el corazón de estas historias, y ellos también me enseñaron mucho de mí misma. Aprendí que nunca debes resignarte a tener un amor mediocre y a cultivar la autoestima y la dignidad.
Pasaban los años, y todos mis amigos iban encontrando a sus medias naranjas, menos yo. Algunos decían que era demasiado exigente, que ponía el listón muy alto. Y yo no quería ni físicos despampanantes, ni dinero, ni cosas así… sólo quería que por lo menos pudiera ofrecerme lo mismo que yo tenía para ofrecer.
Y un día apareció él. Al otro lado de la puerta. Yo compartía piso con uno de mis amigos y teníamos una habitación vacía. Y llegó él
Yo siempre le he dicho que no creo que fuera un flechazo así al estilo Hollywood, pero desde que le dimos el visto bueno para convivir con él, ví que tenía ‘eso’. Era bueno, noble. Una madera pura. Esa persona a la que le puedes confiar tu vida, que va a cuidar de ella hasta el fin. Que no sabe engañar ni quiere. Que busca la felicidad en las cosas sencillas de la vida. Los primeros meses de relación (a los 3 meses de que llegó al piso) no hacía más que repertirme a mí misma que no podía creer mi suerte… y aún lo creo.
Es simpático, tranquilo, inteligente, divertido, tiene conversación sobre cualquier tema, no pelea por los mandos a distancia (jajaja), comparte mis ideas sobre la igualdad de oportunidades entre géneros y aplica la teoría
le encantan los niños y está deseando que seamos padres… todo esto y muchas cosas más. Sólo le pediría a Dios poder llegar como el señorín que salía ayer en la prensa, que cumplía 106, con su mujer comiéndoselo a besos.
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February 18th, 2008 at 1:40 pm
Me encanta leer esas cosas. Con frecuencia vemos parejas que están juntas probablemente por inercia o porque tienen miedo a estar solos o no encontrar algo mejor.
Yo llevo ya diez años con mi chico y aparte de quererle, le admiro como persona, y ahora que a veces hablamos de niños (no inmediatamente) yo le digo que quiero tener un niño que sea como él. Por dentro y por fuera