Jefes y jefas
En mi vida laboral he tenido dos jefes masculinos y una jefa femenina. Habrá muchas que piensen lo contrario, pero yo prefiero a las mujeres, simplemente, porque cuando entras en su despacho no te miran las tetas como si estuvieran hipnotizadas.
También es verdad que yo he tenido suerte, mi jefa es una chica joven, marchosa, comprensiva, agradable, y que valora mi trabajo en su justa medida. Ni me alaba sin sentido, ni se lo toma muy a pecho cuando he podido meter la pata. Confía en mí y me siento apoyada en todo.
Mi anterior jefe era majo, dejaba hacer y no tomaba muchas decisiones, aunque eso tenía la mala correspondencia que si era una chapuza tampoco te iba a respaldar, pero afortunadamente no tuve malas experiencias, pero es que el jefe que tengo ahora no es más que un baboso con el que no se puede hablar, porque rápidamente te corta (por más serio que sea el tema) para decirte lo morenita que estás o qué bien te queda es jersey, y con una cara de salido que no puedo otra cosa que levantarme y salir corriendo.
En general las mujeres somos o tenemos fama de ser más retorcidas y de tener una cara oculta, y aunque tengo buenas compañeras, también hay unas brujas insoportables. En general, las mujeres de alrededor de cincuenta años no entienden muy bien quién es esa jovencita que se pasea por ahí creyéndose que se va a comer el mundo, u otras te tratan como si fueras su hija y te hacen sentir un poco tonta. Con mis compañeros hombres me llevo bien, con los jóvenes te echas unas risas y los mayores te tratan con cariño y te llevan a tomar un vino en cuanto podemos escaparnos.
Me gusta tener compañeros masculinos y femeninos, pero de jefe, de momento, prefiero una mujer.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






Leave a Reply