La balanza tiene que ser positiva
Todos crecemos en una familia, la mayoría de nosotras, por nuestra edad, imagino que la típica compuesta por papá y mamá, uno o más hermanos y a veces hasta abuelos. Ahora existen más variantes y fórmulas, pero sea cual sea, lo importante es que te viene impuesta, naces entre ellos y punto. Adáptate o sufrirás durante un montón de años.
Todo lo contrario, entiendo, sucede con la pareja. En el tiempo en que vivimos creo yo que todas escogemos libremente. Entonces, se presupone que si vives con él, es porque así quieres, le amas y eso supone que obtienes más ventajas que inconvenientes.
En mi caso, afortunadamente, lo tengo claro. Gano muchísimo más de lo que podría tener de ser soltera. Claro que existen momentos de debilidad, que pienso que mi vida sexual se quedó algo corta y que podía haber experimentado más cosas, o que te sientes un poco su chacha, por más que él haga; pero inmediatamente me vuelve la cordura y le miro, le siento cerca y pienso que, después de 10 años tengo claro que quiero seguir viviendo mi vida junto a él, formar una familia, quizás- si la economía lo permite- cambiar de casa dentro de unos años, y hacernos viejecitos juntos, viajar con el inserso y esas cosas.
A lo que me refiero es que desafortunadamente observamos demasiado a menudo, en televisión, y a veces a nuestro lado, mujeres que están con su pareja por alguna extraña inercia. No hablo ya de casos extremos de malos tratos, que parece que hay muchos más de los que nos imaginamos, sino simplemente de mujeres que se aburren, que dan y no reciben nada a cambio, que no son felices. Que no se atreven a dar el paso por el qué dirán.
No publicito el divorcio express ni nada parecido, pero la balanza nos tiene que compensar. Claro que no hay ningún hombre perfecto ¿acaso soy yo perfecta? Para nada. Pero todas necesitamos y nos merecemos nuestro príncipe azul, que te trate como a una reina.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






November 28th, 2007 at 9:54 am
Este es un debate muy interesante, ¿donde está ese límite que marca la felicidad en la pareja? Es decir, ¿hasta donde es la rutina propia de una relación de muchos años y donde empieza el declive del amor?