La cámara oscura
Las hay compactas, réflex, de gran formato, desechables, polaroides, y hasta llevamos una en nuestro móvil. Hoy en día existen cámaras fotográficas para todos los gustos y las necesidades.
No obstante, la cámara fotográfica no siempre tuvo la misma apariencia ni se llamó así. La fotografía tiene sus comienzos con la cámara oscura. La palabra “cámara” proviene del latín camera que significa “habitación” o “cámara”. Su funcionamiento es muy sencillo, y es una caja hermética a la luz en todos sus lados, pero que cuenta con un pequeño orificio en uno de sus extremos, llamado “estenopo”.
Se coloca el objeto, persona o paisaje que se desee fotografiar justo en frente del estenopo de la “cámara oscura”, por este orificio entrarán todos los haces luminosos que refleja el objeto a fotografiar quedando plasmado en un material fotosensible ubicado en la parte opuesta al estenopo.
La imagen obtenida es la fiel copia de la original, sólo que estará invertida, ya que la luz al viajar en línea recta proyecta sus rayos de la parte superior del objeto, en la parte inferior del material fotosensible y viceversa.
Esta forma de fotografiar es muy antigua, y ya el filósofo griego Aristóteles (384 a 322 a. C) utilizaba la cámara oscura para estudiar los eclipses de sol; pero la primera explicación detallada y acompañada por dibujos sobre el funcionamiento de la cámara oscura, figura en los manuscritos de Leonardo da Vinci. Aunque fue el francés Joseph Nicéphore Nièpce quien se llevó el mérito por obtener la primera imagen fija e inmutable a la luz.
Luego esta cámara oscura se fue perfeccionando a través de diferentes estudios y experimentos hasta llegar a los diversos tipos de cámaras fotográficas analógicas que hoy existen en el mercado, incorporándose las innovaciones tecnológicas de la fotografía digital.
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