La causa menos pensada

cansancio

Hace un tiempo una amiga me comentaba que tenía un cansancio feroz. Todas las mañanas se levantaba como si nunca se hubiera ido a dormir. Pensando que podía estar anémica, fue al médico para que la revisara y tras distintos exámenes que incluían estudios sobre las tiroides, no se pudo diagnosticar ningún problema específico.

El médico la instó a que tratara de distenderse de las presiones diarias, le preguntó si había algún problema que la estuviera preocupando, a lo que ella respondió que si bien su vida no era color de rosa, estaba atravesando por un periodo tranquilo, sin mayores sobresaltos. Por su parte, su esposo amanecía con dolor de cabeza y en la espalda. Mejoraron la dieta alimenticia y hasta la complementaron con suplementos vitamínicos. Se sentían un poco mejor, pero solo un poco.

Un día de charla femenina, hablando sobre algunos cambios de decoración en su casa, llegamos al tema de la alcoba. Ella tenía ganas de cambiar el juego de dormitorio, porque lo tenía hacía mas de diez años, cuando se había casado. El colchón tenía la misma edad de los muebles y ahí recordé su malestar físico. Le dije que había escuchado que un colchón hundido, que ha perdido firmeza provocaba un mal descanso, y abriendo grandes los ojos dijo "no me digas que tenía la solución en casa".

Pues bien, en vez de cambiar los muebles,  compró colchón y almohadas nuevas y desde entonces cesaron los dolores de su marido y ella se encuentra mucho mejor. 

Parece increíble pero es cierto. Si tomamos en cuenta que dormimos una media de siete horas diarias, lo que supone alrededor de 2.550 h/anuales, la importancia de un colchón en buenas condiciones es fundamental para un buen descanso nocturno, y un efectivo rendimiento diario.

Por cierto, a los muebles del dormitorio los patinó en tonos de beige, con porcelana fría redecoró las lámparas de las mesas de noche y cambió el cuadro sobre la cabecera de la cama. Quedó genial !


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2 Responses to “La causa menos pensada”

  1. Qué razón tienes, MarInes!
    Este mismo fin de semana he podido comprobarlo. Mis padres compraron un colchón estupendo para la habitación de invitados, y madre mía! Yo siempre decía que cuando me despierto, me tengo que tirar casi literalmente de la cama, porque como me quede 5 minutos ganduleando, no puedo parar del dolor de espalda que se me pone. Pero adivina… no era yo, si no el colchón!
    A ver si nos decidimos y compramos uno como el que ellos han comprado. Nos da un poco de pereza, porque vivimos en un piso de alquiler que estaba amueblado cuando llegamos, y no queríamos acumular muchas cosas para cuando nos vayamos, pero es que cada día (noche) que pasa va en nuestra contra, seguro.

  2. Hola Nir!
    Pues no lo piensen mucho !! Que no se arrepentirán.
    Un beso.

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