La magia de la cena

¿Cuál es el horario laboral de la mujer?  La que tiene hijos procura trabajar por la mañana mientras los niños están en el colegio, así tiene las tardes libres para las actividades extraescolares, los deberes, las academias, los baños, las cenas… Las que no tienen hijos trabajan cuando pueden y/o quieren.

Lo que tenemos claro todas es que nos encantaría ser como Harry Potter, en nuestro caso como Hermoine Granger, su compañera de fatigas, y que tuvieramos una varita mágica. De esta forma podríamos llegar a casa a las nueve y media de la noche, después de un largo y cansado día de trabajo, bregar con los clientes, con los jefes…, y hacer: “Catalampún chimpizo, la cena ya se hizo”. Y tener una deliciosa cena calentita en invierno, que relajara los sentidos. Y terminar el día un poco más feliz de lo que pensabas, con la compañía deseada, un libro o una peli en la tele.

Pero no es así. Llegamos a casa y no hay cena. Y aún no ha acabado el día. Hay que hacerla, poner la mesa, calentar la estufita, el pijamita (eso si no hay que sacar al perro). Y ale, cuando ya te has sentado a la mesa son las once. ¿Las once? Madre mía, la peli lleva ya una hora, y con tanto anuncio no termina a las doce así que mejor me voy a la cama ya, me leo un capítulo (que luego será una página) de mi libro de cabecera y mañana, vuelta a empezar.

En fin, conformémonos con las cenas rápidas que podemos encontrar por Internet, o en el antiguo libro de la abuela.


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