La mujer en la casa y el hombre en la plaza

“La economía de la producción ha sido valorada a través de los tiempos mientras la economía del cuidado (ligada a la reproducción y el bienestar de las personas) apenas recientemente empieza a ser discutida y valorada” sostiene un documento elaborado por la especialista portuguesa, Ana Paula Gomes Silvestre, y difundido por el Centro de Estudios e Investigación de la Mujer (CEIM).

Para la experta “Reconocer y comprender la división sexual del trabajo es un ejercicio fundamental para visibilizar la desigual situación de hombres y mujeres en las oportunidades de sus vidas profesionales, familiares e individuales” ya que ésta división está ligada a funciones que desempeñamos en la familia y a roles sociales.

Gomes Silvestre sostiene que “Debido al actual desequilibrio en la distribución de las responsabilidades, pero también de las posibilidades, en el mundo doméstico y el mundo laboral entre hombres y mujeres, es necesario reconocer, y tal vez recrear, la importancia del trabajo doméstico”.

La estudiosa, que es consultora de género y desarrollo y trabajadora humanitaria, define el mundo doméstico como un “espacio vital individual de cada ser, donde empieza la socialización primaria de los niños y niñas y que nos permite construir el mundo único de cada adulto”.
 
Luego explica que, Independientemente de quien lo realiza, el trabajo doméstico produce valor y está conformado por una serie de actividades de organización y gestión que permanecen ocultas (la administración de la casa, el pago de servicios, etc) y que son englobadas bajo la expresión “llevar una casa”.

Estas actividades sumadas  a otras  tareas domésticas como lavar, cocinar o  planchar, por ejemplo, “son los que definen el papel de “ama de casa”, independientemente de quién realice efectivamente las tareas” hombre o mujer, puntualizó la especialista portuguesa.

 “En nuestra sociedad -agregó Gomes Silvestre en el trabajo difundido por CEIM- las tareas ligadas al trabajo reproductivo por ser realizadas en la esfera privada y no ser remuneradas, son socialmente desvalorizadas, al no ser consideradas trabajo ni por las personas que las realizan, ni por el sistema económico vigente”.

“Sin embargo –indicó la experta- las actividades reproductivas no sólo constituyen una producción de servicios” sino que “son indispensables para cuidar y reproducir la gente trabajadora”. Gomes Silvestre pone como ejemplo el cuidado de los hijos, una tarea compleja que se extiende en el tiempo.

“La atención a los hijos e hijas no sólo se da en las actividades de compartir juegos o acompañarlos en edades tempranas sino también en actividades como la información y el asesoramiento en edades más avanzadas” puntualizó y agregó: “Parece estar presente un factor de afectividad: no es trabajo lo que satisface afectivamente.

Para Gomes Silvestre: “la forma como se define el mercado de trabajo y sus normas, está orientada a la mayor ganancia en la producción económica y a ignorar las características sociales y psicológicas de los individuos que alimentan y dan forma a esa producción”.

En esta línea sostuvo que “Es muy importante que el mundo doméstico, la manutención de los espacios de vida de cada sujeto, en cuanto persona y en cuanto grupo familiar o social, sea tenido en cuenta a la hora de pensar tanto las políticas laborales como las políticas sociales”.-

 “De no hacerlo se estará ignorando la inevitable humanidad de quienes alimentan el sistema económico, pero que existen más allá de este” advirtió la experta. Luego agregó “Repensar la persona, como sujeto individual y social, más allá de su rol productivo, permitirá repensar y tornar más equitativas las relaciones de género”.

Originally posted 2009-01-25 02:29:50.

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