La niña mala
Hace unos días atrás, terminé de leer un libro de Mario Vargas Llosa, y aunque ya había leído otros de su mismo autor, este me pareció fascinante no sólo por la historia de amor y desamor y sus distintos escenarios, sino por cómo la cuenta.
Debo reconocer que no estaba en mis planes comprar este libro, sino que lo hice más bien por necesidad. Caminaba yo entre las casetas de la Feria del libro de Madrid celebrada, este y como todos los años, en Retiro cuando en una de ellas anunciaban que el mismísimo Mario Vargas Llosa estaría firmando libro a partir de las 6 de la tarde.
Al no saberlo de antemano, no llevaba ninguna de sus obras, es así que decidí comparar Travesuras de la niña mala. Me formé en la fila y a las seis en punto llegó el escritor peruano.
Me prometí no decir ninguna estupidez, y cuando llegó mi turno sólo me limité a estrecharle la mano y pedirle que me firmara el libro. Éste, muy amable pero apresurado al ver la enorme fila que había atrás de mi, se limitó a responder mi saludo y dedicarme el libro.
La impresión que me llevé de este fugaz encuentro: Mario Vargas Llosa, es un hombre muy guapo y coqueto, que a pesar de haber pasado los 70 años de edad, conserva una chispa llena de juventud y de vida en sus ojos.
La impresión que me dejó Travesuras de la niña mala: Una novela fascinante, que muestra las distintas formas de amar que tiene el ser humano, además de sus miedos, ambiciones, complejos y miserias. La historia transcurre en diversos escenarios como París, Perú, Londres, Tokio, y Madrid. Refleja, además, diversas épocas y movimientos políticos y sociales.
Aunque el personaje principal cuenta la historia en primera persona, el verdadero personaje es la niña mala, ya que sin ella no habría novela, ni emociones que transmitir.
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