La Slow Food se impone ante los malos hábitos alimenticios

La vida moderna no nos da un descanso siquiera para sentarnos y comer un almuerzo en paz, teniendo que recurrir, a veces varias veces a la semana, a comidas que si bien están listas en sólo unos minutos, no contienen los nutrientes necesarios para darnos la energía necesaria para la jornada y poseen en abundancia elementos nocivos para nuestra salud.

Se trata de la Fast Food o cómoda rápida, la que usualmente viene de la mano de hamburguesas, pizzas, perros calientes, papas fritas y varios otros alimentos ricos en grasas, colesterol y azúcar. Pero hace unos años comenzó a ganar adeptos una nueva manera de alimentarse que viene a confrontar a la Fast Food. Se trata de la Slow Food o comida lenta.

Más que un tipo de alimentación, la Slow Food se define como un estilo de vida, incluso en varios países del mundo de alzan movimientos con seguidores que la reconocen como un cambio positivo en sus rutinas.

La variedad en el tipo de alimentos que se consumen es parte importante de su filosofía, poniendo énfasis en las comidas locales de cada sector, aprovechando las materias primas presentes en cada región, con mezclas que proveen la energía necesaria, asegurando además elementos beneficiosos para nuestra salud tanto a corto y largo plazo.

Caracterizada por el consumo de alimentos balanceados, de origen natural y libre de preservantes y colorantes artificiales, impone preparaciones hechas no sólo para comer sino que para disfrutar, dentro de lo que se conoce como “educación del gusto.”

Si se desea conocer más sobre el movimiento o integrarse a alguno de los clubes existentes en la mayoría de las ciudades del mundo, se puede visitar el sitio web de Slow Food.

Originally posted 2009-03-20 19:20:22.

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