Las mujeres que pudieron ser más de lo que fueron

Como era habitual en su época, mi abuela no estudió. Aunque sus padres tenían medios económicos, ni siquiera se lo plantearon porque era mujer. Después llegó el matrimonio y los hijos y cuando sus hijas terminaron el bachillerato también dejaron, entre lágrimas, de estudiar. Sólo el hijo, mi tío, fue a la universidad, aunque no quiso terminar la carrera. Este caso se ha repetido en muchas familias, que aún teniendo dinero, no veían sentido a que las mujeres estudiaran una carrera. En algunos casos se les mandaba a clases de cocina y corte y confección, pero pocas fueron las que pudieron acceder a la universidad.

Dentro de tres meses mi abuela cumplirá 95 años y cada semana acude a clases de musicoterapia, de estimulación de la memoria, de euskera y de informática. Tiene internet en casa e incluso webcam y juega partidas de ajedrez on-line. Siempre se ha leído la novela de moda, hace crucigramas a toda velocidad e intenta aprender una palabra del diccionario cada día. Por su parte, mi tía es la persona que más sabe de arte que conozco, acude a clases y tiene montones de libros sobre el tema. Mi madre trabaja en un banco y le apasiona la economía. Por suerte, sus cinco nietas estudiamos una o dos carreras. Los dos nietos no quisieron.

¿Cuántas mentes se ha perdido la sociedad sólo porque eran mujeres? ¿Cuántas de ellas podrían estar hoy ocupando puestos directivos y nunca tuvieron la oportunidad? Estoy segura de que nos perdimos grandes cerebros de mujeres, que como mi abuela, hubieran podido dar mucho más a la sociedad si les hubiera dejado. Hoy en día las mujeres son mayoría en las universidades, pero aún no hay igualdad en los cargos de dirección. Lamentablemente llega un momento en que tienen que elegir entre ser madres o dedicarse a sus carreras. A ellos no les pasa.

Originally posted 2007-12-05 11:15:45.

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