Las mujeres que pudieron ser más de lo que fueron
Como era habitual en su época, mi abuela no estudió. Aunque sus padres tenían medios económicos, ni siquiera se lo plantearon porque era mujer. Después llegó el matrimonio y los hijos y cuando sus hijas terminaron el bachillerato también dejaron, entre lágrimas, de estudiar. Sólo el hijo, mi tío, fue a la universidad, aunque no quiso terminar la carrera. Este caso se ha repetido en muchas familias, que aún teniendo dinero, no veían sentido a que las mujeres estudiaran una carrera. En algunos casos se les mandaba a clases de cocina y corte y confección, pero pocas fueron las que pudieron acceder a la universidad.
Dentro de tres meses mi abuela cumplirá 95 años y cada semana acude a clases de musicoterapia, de estimulación de la memoria, de euskera y de informática. Tiene internet en casa e incluso webcam y juega partidas de ajedrez on-line. Siempre se ha leído la novela de moda, hace crucigramas a toda velocidad e intenta aprender una palabra del diccionario cada día. Por su parte, mi tía es la persona que más sabe de arte que conozco, acude a clases y tiene montones de libros sobre el tema. Mi madre trabaja en un banco y le apasiona la economía. Por suerte, sus cinco nietas estudiamos una o dos carreras. Los dos nietos no quisieron.
¿Cuántas mentes se ha perdido la sociedad sólo porque eran mujeres? ¿Cuántas de ellas podrían estar hoy ocupando puestos directivos y nunca tuvieron la oportunidad? Estoy segura de que nos perdimos grandes cerebros de mujeres, que como mi abuela, hubieran podido dar mucho más a la sociedad si les hubiera dejado. Hoy en día las mujeres son mayoría en las universidades, pero aún no hay igualdad en los cargos de dirección. Lamentablemente llega un momento en que tienen que elegir entre ser madres o dedicarse a sus carreras. A ellos no les pasa.
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February 20th, 2008 at 10:42 am
Ole por esas mujeres
qué suerte, Eli, de criarse entre ellas. Seguro que han sido un gran ejemplo para tÃ.
Realmente estudiar ya no tiene todo el sentido que tenÃa antes, porque lo vemos como algo más universal, a lo que una gran mayorÃa de mujeres en este paÃs puede acceder. No sólo a la universidad, sino a otro tipo de formaciones superior a la básica. Pero en cualquier caso, es importante no dejar de formarse en toda la vida, aunque sea por hobby.
Y ahora que nosotras tenemos tan fácil el acceso como ellos lo han tenido toda la vida, no debemos perder de vista que los estudios no son sólo un adorno. Veo con preocupación que muchas niñas y jóvenes de hoy no tienen la ilusión que tenÃamos nosotras, y mucho menos las que vinieron antes que nosotras.