Mamá canguro
En el año 1978 en Bogotá, Colombia, se produjo un aumento de la mortalidad entre bebés prematuros debido a la escasez de incubadoras y la falta de personal sanitario especializado. Ante la gravedad de los hechos, dos médicos, Rey y Martínez, decidieron utilizar a las madres como incubadoras manteniendo a los bebés en contacto íntimo piel con piel sobre su pecho durante las 24 horas del día.
Treinta años después, el método se ha convertido en uno de los mejores modos de fortalecer el vínculo madre-hijo, y se utiliza en muchos países desarrollados, mas allá de que estos cuenten con la tecnología apropiada para el cuidado del recién nacido.
Además de ser beneficioso para el desarrollo de bebes prematuros, se han comprobado sus efectos positivos sobre los niños nacidos en término. Al colocar al bebé sobre el pecho de su madre, en pocos minutos mejoran todos los parámetros fisiológicos del recién nacido: la frecuencia respiratoria y cardiaca se estabilizan; la glucemia (azúcar en sangre) es más estable.
Además, está comprobado que la cercanía con la madre favorece un mejor desarrollo psicomotriz del bebé, una estimulación auditiva más adecuada (el bebé siente la voz de su madre), y una mayor estimulación visual, olfativa y táctil, a lo que hay que añadir la sensación de seguridad que siente el bebé, lo que redunda en menos episodios de llanto y un mejor descanso y sueño.
Los beneficios también son para la mamá, quien obtiene mayor seguridad y confianza en sí misma. Sea o no el bebé prematuro, si se permite a la madre este contacto con el niño inmediatamente al nacer, disminuye la hemorragia del posparto pues el contacto con la piel del bebé, su mirada, el calor y la intimidad ayudan a secretar la hormona necesaria para el reflejo de expulsión de la placenta. Además, el niño al succionar el pecho estimula la producción de la hormona implicada en la involución uterina.
En esta práctica también puede participar el papá. La duración del contacto entre el bebé y sus padres será de al menos una hora, durante varias veces al día. Lo ideal es que pueda alimentarse con leche materna exclusivamente, aunque no siempre es posible.
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April 22nd, 2008 at 6:32 pm
Hola MarInes
ha sido leer los primeros párrafos de tu post, ver la foto y saltárseme las lágrimas… yo no sé qué me pasa con los prematuritos… los veo tan chiquitos.
Qué grande es la naturaleza, y qué grande es ser mujer, verdad?
April 23rd, 2008 at 5:17 pm
Absolutamente Nir !
Nada se compara con el lazo madre-hijo.
Y los prematuros sí, dan una cosita…
Mi primer hijo nació con 8 meses de gestación, estaba muy bien, no hizo falta incubadora a pesar de sus escasos 2.460 kg.
Estaba tan apurado por nacer que llegó sin “los detalles de terminación” como los llamo yo. Sus orejitas no tenían el doblez del pabellón. Se entiende?. Con el correr de los días se fue completando.
Besos !!
April 24th, 2008 at 9:30 am
Ay, chiquitín!
Mi hermano también llegó con 8 meses, y pesaba mas o menos lo que tu hijo. Comparado con las dos hermanas mayores (que habiamos pesado casi 3,3kg) a mi madre se le caía el alma al suelo de verlo. Ahora mide casi 1,80 y pesa 90 kilos!
Arriba esos prematurines! y gracias a Dios la ciencia ha avanzado tanto, que ya con mucho menos de ese peso también salen adelante (aunque desgraciadamente no sin algún que otro problemilla).
April 24th, 2008 at 11:47 am
Este tema da para un post. Voy a ver si hoy escribo al respecto.
Te mando un beso!