Me quiere, no me quiere…

Todas alguna vez hemos cogido una margarita, mientras paseábamos por el campo, y hemos empezado a deshojarlas, y preguntarse si “me quiere o no me quiere”, y es que con este jueguecito hemos pasado momentos de nuestra infancia inolvidable.

Pues bien, éste romántico y gracioso juego tiene sus orígenes en Francia, donde se le conoce como effeuiller la marguerite, dejando claro que su fama de personas apasionadas y románticas.

Es prácticamente imposible trazar el origen de esta costumbre pero sin duda, muchos la hemos practicado, quizá en nuestra niñez o en nuestra adolescencia, al tratar de saber si nuestro vecino, o el chico o chica más guapo o guapa de clases nos “quería” de la misma manera que nosotros lo hacíamos.

En una variación de esta tradición, las mujeres de épocas pasadas recitaban, “Este año sí, este año no, el próximo o nunca,” mientras arrancaban los pétalos de una margarita cuando querían saber cuándo se irían a casar.

 Una creencia medieval decía que si una doncella deseaba casarse pronto, podía arrancar un manojo de margaritas con los ojos cerrados. Al abrirlos, el número de margaritas con capullos recién abiertos les indicarían cuántos años le quedaban por casarse.

Por cierto, en la época medieval, las doncellas acostumbraban llevar coronas de margaritas en su cabello durante los torneos en los que participaban sus valientes caballeros y también en la época medieval, los agricultores solían decir que la primavera no llegaría hasta que al pisar, uno se encontrara 12 margaritas debajo de su zapato.

Además, se consideraba de buena suerte soñar con margaritas durante la primavera y el verano.

Y si por casualidad la margarita le da una respuesta negativa, no se preocupe, que la tradición no dice que sólo puedas coger otra margarita. Nada te impide que cojas otra y comiences otra vez: “me quiere, no me quiere”.

Originally posted 2009-05-18 20:40:05.

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