Me sobro en la cocina
En mi caso eso de la guerra en las comidas la gano yo. Tanto dentro como fuera de la cama…je, je, je. Está claro que dentro de nuestra cama no tengo rival, ya que la única que participa en ese juego soy yo, por lo tanto me llevo todos los puntos. Pero es que fuera de la cama y a la hora de cocinar platos elaborados y platos sencillitos le doy mil patadas a mi suegra, y no lo digo solo yo, también lo dice micen mi pareja y mis hijos. Mi suegra es de hacer la comida en abundancia con salsas la mayoría de veces picantes y con demasiada grasa, de esa que si se te cae un trocito de salsa en el mantel ya queda el manchurrón allí para lo restos aunque laves la mantelería mil veces. Siempre que comemos en casa de la madre de mi pareja nos pasamos la tarde con pesadez de estómago y la comida no para de repetírsenos, y no te digo nada de cuando empiezan a escaparse esos” pedetes” a causa de la cantidad de ajo y especias que le hecha a sus guisos. Mi pareja me dice cuando hay que ir a su casa que prefiere que comamos en casa y que nos tomemos el café con ella, y eso es algo que me llena de orgullo. Reconozco que a mi se me da de fábula cocinar, supongo que lo llevo en la sangre ya que mi madre ha sido cocinera toda su vida y estoy harta de ver como ella nos preparaba platos deliciosos. Me encanta eso de coger un libro de recetas y hacer algún plato que nos pueda apetecer. Lo curioso es que aunque me fijo en la receta acabo poniendo ingredientes que se me van ocurriendo sobre la marcha y al final mi plato solo se parece al de la foto en la buena pinta que tienen los dos. Y aun se me dan mejor los postres, mi pareja se vuelve loco cuando preparo tartas de chocolate rellenas de frutos rojos o bizcochos de todo tipo o flanes o arroz con leche, por suerte me atrevo con todo y no hay uno que se me resista. Yo no soy nada golosa por lo que siempre que hago este tipo de postres son mis hijos y mi pareja quienes se ponen hasta las cejas, yo simplemente los pruebo para recrearme en lo bien que me han salido…Parece que no tenga abuela, verdad?, se que puede sonar algo exagerado, pero sé reconocer tanto mis defectos como mis virtudes y no me corto un pelo en deciros QUE SOY LA REINA DE MI COCINA. El único plato que tengo que perfeccionar un poco es la paella, me queda bien, pero la comparo con la de mi madre y no le llega ni a la suela de los zapatos. Mi hombre me dice que le gusta más la mía y os aseguro que no lo dice por pelotear, es la persona más sincera que he conocido, pero para mi gusto en eso tengo aun que aprender de mi mami. Por lo demás soy un 10!
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