Mi depilación láser

Ayer fui a mi sesión de depilación láser. Es la cuarta sesión que me doy en las ingles y me ha ido tan bien que he empezado con las axilas; por cierto, me duelen como si estuvieran ardiendo.
Realmente es cierto aquello de que para lucir hay que sufrir, y con toda probabilidad la depilación sea el mejor ejemplo para ilustrar ese refrán. Está claro que una se siente mucho más sexy cuando no tiene ni un pelo por ninguna parte, o mejor dicho, que si tienes los pelos te vas escondiendo y tapando para que no se te vea, al menos así es en mi caso.
Además, me ha tocado en suerte un novio bastante escrupuloso en ese sentido. Y nos reímos bastante, llamándoles los “pelochos”, como esos de la tele, pero a veces me molesta que se ponga exigente en ese sentido, sobre todo cuando él tiene pelos por todas partes. Bueno, también hay que decir que él hace más de un año empezó a depilarse la espalda. O jugamos todos o se rompe la baraja. Y ver en la playa a una mujer con melenas en ciertas partes me horroriza.
El caso es que en noviembre de 2006 la chica que me depila me dijo que iba a empezar a trabajar con láser, en concreto con luz pulsada. Me animé, a pesar del pastón que cuesta, y me ha ido muy bien. Es verdad que cumplo con la regla de oro, pues mi piel es bastante blanca y tengo los pelos más negros que un grillo. El caso es que en las dos primeras sesiones, entre las cuales dejé pasar dos meses me había quedado casi sin pelos, y además me he hecho las que llaman brasileñas, así que me ha quedado un bigotillo nada más.
La primera vez me salieron postillas y granitos, se cayeron a los pocos días y desde entonces con pasarme la cuchilla un par de veces al mes voy que chuto, y con la sesión de ayer es posible que me quede pelona del todo. Alguna vez habrá que repetir, pero la cosa está controlada. Por cuatro sesiones me ha costado 570 euros.
También tengo que decir que me duele muchísimo, para otras no sé pero para mi es prácticamente insoportable. Son 10 minutos pero horribles, casi tanto como cuando me hice el tatuaje. Afortunadamente en farmacias venden una crema anestésica que bien aplicada te duerme casi completamente la zona, y alivia muchísimo.


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