Mis plantas

Hoy me apetece hablar de mis plantas, esos seres que han ido llegando a mi casa a lo largo de más de cuatro años y que me dan muchas alegrías además de buenos ratos de entretenimiento.
Es un tema que nunca me había llamado la atención. No me fijaba ni en casa de mis padres ni en las casas de los demás. Ciertas flores sí atraían mi mirada, pero no por largo tiempo. Pero la casa que elegí para vivir resultó ser un ático con una terraza de 40 metros y eso había que llenarlo y darlo vida de alguna manera. Además, la gente te traía plantitas, esquejes o injertos, con lo cual era casi inevitable, y poco a poco me fui aficionando al tema.
El verano pasado llegué a contar hasta 40 macetas. He llegado a un punto que ya no me caben. Y cuando llega el invierno, que aquí hiela que se mata, no tengo sotechado suficiente para protegerlas. Menos mal que existen las bolsas de basura industriales, y ahora he descubierto que venden productos específicos que pondré en práctica el invierno siguiente.
Cada invierno es una aventura, y llegada esta época surge la aventura de ver cuáles han sobrevivido, y la verdad, parece que he creado un microclima donde cáctus, hortensias y calas resisten (con algo de ayuda). Las más duras heladas.
Tengo una reciente vecina que cuando llegó se gastó una pasta en grandes palmeras, olivos y semejantes, en contenedores grandotes y muy bonitos, pero a mi eso me parece que no tiente ningún mérito. A mi me gusta plantarlas, o comprarlas chiquitas, e irles dando vida a lo largo de los años.
Tengo dos acebos que llegaron a casa la primera Navidad con 5 cm y ahora miden más de 50. La hortensia es el doble de lo que era. Las calas echan más flores que ninguna. Y las plantas crasas, aloes, etc, echan unas varas super originales. Además, allá por donde viajo, voy “robando” esquejes y casi todos se me dan. Tengo plantas procedentes de Menorca, Galicia,o de la Toscana. Y mi última aventura es la de las plantas aromáticas, éxito total con el cebollino, el tomillo y la menta, y sensaciones agridulces con el orégano y la albahaca. Ahora lo voy a intentar con el romero y el perejil. Los platos salen más ricos si se acompañan con productos de tu propia “huerta”.
La que quiera el pesto genovese que se hace en mi casa, que lo diga, que le mando un tupper.


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