No como nada y engordo

¡Mastico un perejil y engordo! Esta frase ya la escuche. Sin embargo con mucha insistencia, actualmente, los especialistas recuerdan la existencia de una gama de factores -que no son los alimentos en si mismos- que influyen en el peso. Factores, psicológicos, sociales y culturales con la misma efectividad que ese helado de vainilla o aquella torta de chocolate.

Otro de los cucos que siempre aparece cuando la balanza tarda en parar  es el de las enfermedades hormonales. Sin duda, estas dolencias influyen en la presencia de sobrepeso sin embargo, para el especialista en endocrinología, Joaquín Argonz, “la responsabilidad de las hormonas conocidas que pueden traer obesidad o sobrepeso de causa hormonal se limitan a no más del 5 por ciento de los casos”.

Entre los trastornos hormonales más comunes está el mal funcionamiento de la glándula tiroides, en este caso a pesar de comer frugal o como se viene haciendo siempre, sin excesos, igualmente se verifican aumentos de peso. El síndrome de Cushing también provoca sobrepeso, pues las glándulas adrenales producen exceso de glucocorticoides  

Otro elemento de riesgo para el peso es el uso de psicofármacos por tratamientos neurológicos que revisten mucha seriedad u otros más leves como los de ansiedad, melancolía o depresión. Muchos de estos medicamentos interactuan con hormonas y neurotransmisores de nuestro cuerpo o que puede desembocar en una necesidad inusual de incorporar grasas.   

Son muchas las que comen como respuesta a emociones negativas que provienen de perdidas afectivas, mudanzas, cambios de trabajo o de colegio (en las niñas), estrés laboral, divorcio, el comienzo de clases en las mamás. Como decía mi abuela, no confundamos el hambre con las ganas de comer. Muchas veces el sobrepeso es el índice de que estamos en desequilibrio.

Originally posted 2009-03-01 00:26:13.

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