Parejas desparejas
Corriendo el telón de los prejuicios, cada vez es mas frecuente ver señores de mas de cuarenta años acompañados por chicas muy jóvenes, entre dieciséis y veintidós años. Qué lleva a una joven preferir la compañía de un hombre que la dobla en edad, o aún más? Seguramente se esconde allí el eterno deseo femenino de cuidado y protección. Es así que eligen a estos hombres, sólidos económicamente, con experiencia suficiente como para saber qué quieren de la vida, que le organiza proyectos, la cuida y la mima. Cosas que seguramente no encontraría en un muchacho de su misma edad. Por otro lado, el hombre de mas de cuarenta suele encontrarse en la llamada "crisis de mediana edad", en la que tiene miedo del paso del tiempo, envejece mas rápido de lo que está dispuesto a aceptar y siente que no hay proyectos a futuro. Así es que elige una jovencita donde proyectar todos sus deseos de juventud, le agrada esa cierta dependencia de ella hacia él y lo hace sentir un súper-hombre.
Por otro lado, están las mujeres de mas de cuarenta años, acompañadas por varones de la mitad de su edad. Ellas, independientes económicamente, seguras de sí misma, al menos en apariencia, con fuerte personalidad, muy cuidadas en su apariencia física, deciden dar rienda suelta a su experiencia y libertad eligiendo jóvenes aparentemente maduros pero frescos, divertidos, sin los "rollos" psicológicos de los hombres de su edad, con los músculos firmes y el abdomen en su lugar. Ellos atraídos por la idea de sentirse un triunfador, valoran la compañía de mujeres maduras, que no exigen compromisos ni asumir todas las responsabilidades, alguien en quien se puede delegar decisiones, que no tiene los berrinches ni la inseguridad de las chicas de su edad.
La estabilidad de este tipo de parejas no se puede generalizar, como en cualquier otro tipo de relación, pero suelen surgir algunos problemas cuando alguno de los miembros de la pareja quiere correrse del rol que representa.
Puede que la jovencita ya no necesite tanta protección porque desarrolló su autoconfianza, puede que él se de cuenta que necesita una relación mas profunda y con intereses comunes. Un muchacho puede empezar a sentir necesidades con vistas a futuro, que a su madura pareja no le interesa volver a vivir, o ella, de pronto empiece a necesitar enriquecer y enriquecerse con un igual.
Lo importante en ese punto entonces, será negociar y llegar a un acuerdo que les sirva a ambos.
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