Pásame otra prenda cariño

Ir de compras para una mujer es un” hobbie”.Muchos hombres incluido el mío no pueden llegar a entender como es posible que nos pasemos horas y horas probándonos ropa de probador en probador. A mi me encanta eso de entrar en alguna tienda de las que tienen la música a tope ,me gusta coger un montón de prendas para llevarlas al vestuario y probármelas al ritmo de la música. Te pruebas la prenda ,te la miras, das una vueltecita para ver como te queda por detrás, te la vuelves a mirar por delante, convivas unas prendas con otras y éstas otras con las unas…
No os ha pasado nunca el ir de tiendas y tener que volver con las manos vacías por no gustaros como os queda ese día nada de lo que os probáis? Es un rollo, porque vuelves a casa con la sensación de haber engordado y te pasa el día deprimida. Pero eso es de cuando en cuando, la mayoría de veces y cuando la economía nos lo permite volvemos con bolsas llenas de prendas, algunas ni siquiera las llegamos a estrenar, hay que ser sinceras. Yo en estos casos lo que hago es no quitar las etiquetas y si hay alguna que no me convence en casa la guardo para el próximo cumpleaños de alguna amiga que tenga mi talla, la trenta y seis.
Hablemos del momento en que le pides a tu chico que te acompañe a ir de tiendas. Si es veterano en vuestra relación te dice directamente que no, que pasa de estar todo el día mareado en un centro comercial, también puede optar por acompañarte y quedarse en un bar leyendo el diario deportivo mientras tu te desquitas. Pero casi en ningún caso te dice que si, porque sabe lo que hay. En cambio los “novatillos” solo piensan en complacer a su “princesa”, así que aceptan acompañarte por ignorancia. Todo empieza bien, en la primera tienda todo son alagos: -genial cariño, esto te sienta muy bien, puedo entrar contigo al vestuario y te ayudo a quitarte la prenda? Y risitas de complicidad. Sales de la tienda con dos o tres bolsas llenitas, que por supuesto carga él. En la segunda tienda empieza a distraer su atención mirando a las dependientas más de lo que te mira a ti. Te pones un modelito horrendo y sales para que te de su opinión, para ponerlo a prueba .El dice: -que guapa amor mío, eso parece que lo hayan hecho para ti .Lo miras estupefacta y le dices:-pero que hablas amor, si me hace gorda y bajita, desde luego podrías ser más sincero. De esta tienda sales con mal rollito porque piensas que tu novio te está mintiendo descaradamente, y en las siguientes tiendas ya estás lo suficientemente cruzada para no creerte nada de lo que dice, así que te limitas a probarte la ropa y salir del probador sin enseñársela. Aquí llega realmente el mosqueo porque él te hecha en cara el que ni siquiera has salido del probador y te dice que para eso se queda en casa viendo el fútbol y tu le replicas contestándole que para las opiniones que da eso es lo que tendría que haber hecho, quedarse en casita. Llegáis a casa lo suficientemente decepcionados para saber que para ir de tiendas la compañía más acertada no es la de un hombre, a no ser que éste sea tu amigo Juan, que es “gay”. Para la próxima vez que vayas de compras tu novio será la última opción para proponerle que te acompañe a ir de compras, el mundo de la moda y las compras no es compatible con los novios, es triste pero es así. Ánimo chicas, las tiendas nos están esperando.
Ir de compras para una mujer es un” hobbie”.Muchos hombres incluido el mío no pueden llegar a entender como es posible que nos pasemos horas y horas probándonos ropa de probador en probador. A mi me encanta eso de entrar en alguna tienda de las que tienen la música a tope ,me gusta coger un montón de prendas para llevarlas al vestuario y probármelas al ritmo de la música. Te pruebas la prenda ,te la miras, das una vueltecita para ver como te queda por detrás, te la vuelves a mirar por delante, convivas unas prendas con otras y éstas otras con las unas…
No os ha pasado nunca el ir de tiendas y tener que volver con las manos vacías por no gustaros como os queda ese día nada de lo que os probáis? Es un rollo, porque vuelves a casa con la sensación de haber engordado y te pasa el día deprimida. Pero eso es de cuando en cuando, la mayoría de veces y cuando la economía nos lo permite volvemos con bolsas llenas de prendas, algunas ni siquiera las llegamos a estrenar, hay que ser sinceras. Yo en estos casos lo que hago es no quitar las etiquetas y si hay alguna que no me convence en casa la guardo para el próximo cumpleaños de alguna amiga que tenga mi talla, la trenta y seis.
Hablemos del momento en que le pides a tu chico que te acompañe a ir de tiendas. Si es veterano en vuestra relación te dice directamente que no, que pasa de estar todo el día mareado en un centro comercial, también puede optar por acompañarte y quedarse en un bar leyendo el diario deportivo mientras tu te desquitas. Pero casi en ningún caso te dice que si, porque sabe lo que hay. En cambio los “novatillos” solo piensan en complacer a su “princesa”, así que aceptan acompañarte por ignorancia. Todo empieza bien, en la primera tienda todo son alagos: -genial cariño, esto te sienta muy bien, puedo entrar contigo al vestuario y te ayudo a quitarte la prenda? Y risitas de complicidad. Sales de la tienda con dos o tres bolsas llenitas, que por supuesto carga él. En la segunda tienda empieza a distraer su atención mirando a las dependientas más de lo que te mira a ti. Te pones un modelito horrendo y sales para que te de su opinión, para ponerlo a prueba .El dice: -que guapa amor mío, eso parece que lo hayan hecho para ti .Lo miras estupefacta y le dices:-pero que hablas amor, si me hace gorda y bajita, desde luego podrías ser más sincero. De esta tienda sales con mal rollito porque piensas que tu novio te está mintiendo descaradamente, y en las siguientes tiendas ya estás lo suficientemente cruzada para no creerte nada de lo que dice, así que te limitas a probarte la ropa y salir del probador sin enseñársela. Aquí llega realmente el mosqueo porque él te hecha en cara el que ni siquiera has salido del probador y te dice que para eso se queda en casa viendo el fútbol y tu le replicas contestándole que para las opiniones que da eso es lo que tendría que haber hecho, quedarse en casita. Llegáis a casa lo suficientemente decepcionados para saber que para ir de tiendas la compañía más acertada no es la de un hombre, a no ser que éste sea tu amigo Juan, que es “gay”. Para la próxima vez que vayas de compras tu novio será la última opción para proponerle que te acompañe a ir de compras, el mundo de la moda y las compras no es compatible con los novios, es triste pero es así. Ánimo chicas, las tiendas nos están esperando.

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