Peleas en la pareja
Todas las parejas tienen momentos de alta tensión. Pero hay diferentes forma de atravesar estas situaciones.
Algunos se encierran en sí mismos durante horas o días y después aparecen como si nada hubiera pasado. Otros, mas temperamentales se descargan con gritos, portazos o agresiones directas También están aquellos que analizan la situación fríamente, ocultando sus emociones, o aquellos que toleran el problema sin conversar sobre lo que sucede y viven esquivando el conflicto.
Una pelea empieza cuando molesta lo que el otro dice/ hace/ expresa/ calla/ piensa, etc. y no se ajusta a lo que uno espera del otro. Esto que simplemente puede entenderse como una diferencia, desencadena una serie de emociones.
Después de haber explotado y de pegar uno a uno los pedazos de los platos rotos muchas peleas verbales pueden ser constructivas. Además de una buena cuota de paciencia, flexibilidad y buena voluntad por parte de cada uno de los integrantes de una pareja, pelearse requiere de una mente y un corazón abiertos al razonamiento y al cambio.
Hay que poder establecer para qué se pelea y cual va a ser el tono de las mismas. Si acordamos ser frontales y honestos, no podemos después recriminar esa actitud. Si pautamos no insultarnos, no puede admitirse después. Si arreglamos que vamos a darle al otro tiempo para expresarse, no se puede no escuchar, imponiendo nuestros conceptos.
Establecer previamente ciertas reglas sirve para convivir mas armoniosamente y crecer emocionalmente, mejora la comunicación y también enriquece la sexualidad, se hace mas amena la crianza de los hijos y permite que los sentimientos hostiles guarden menos culpa.
Se cree que las parejas que saben pelear, se divorcian y/o se aburren menos.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






Leave a Reply