Situaciones difíciles
¿Sientes que tu hijo puede contigo?, ¿piensas que ya no puedes hacer nada con él/ella?, ¿crees que esto te supera?. No te preocupes porque esos pensamientos los hemos tenido todas en alguna ocasión.
En primer lugar, tendríamos que analizar en qué consiste el problema, definirlo. Si es algo que nosotros mismos podemos resolver nos pondremos manos a la obra, pero si se trata de algo que nos desborda en cierto modo, lo mejor es acudir a un especialista. Si suponemos que se trata de algo cuya resolución está a nuestro alcance pero no sabemos por dónde empezar, lo mejor es sentarnos y pensar de dónde parte el problema y cómo se manifiesta.
Vamos a poner un caso muy común en el que un niño se sienta en la mesa y no quiere comer. En esta situación, la madre, el padre o el cuidador se preocupan e intentan que el niño coma a toda costa, este es el primer error que cometemos. Si el niño no quiere comer se le insiste una vez más, pero si este persiste en su decisión, mejor desistir y pasar a otra cosa.
El proceso que está debajo de toda esta parafernalia no es ni más ni menos que una llamada de atención por parte del niño de manera que cuanto más le insistamos más contribuiremos a perpetuar esa conducta. Mi consejo es dejarlo, pasar a otra cosa y cuando el niño tenga hambre le ofrecemos la comida que se dejó. No se trata de dejar al niño sin comer todo el tiempo pero lo que está claro es que cuanto más importancia le demos a ese hecho más rápido aprenderá el niño a manipularnos
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






Leave a Reply