Técnica de meditación

8604899_408c35f3acLos beneficios de meditar se notan con una práctica continuada. Es importante crear el hábito de hacerlo todos los días. Lo mejor es hacerlo bien temprano por la mañana y al atardecer, pero aunque sea una vez al día los resultados se verán. Es mejor algo que nada, lo digo por experiencia.

Al comienzo, cuando se logra la relajación del cuerpo puedes llegar a quedarte dormida. No importa, de a poco lograrás la concentración o el alerta necesario para que eso no suceda. Cuando recién te inicias en la práctica de la meditación, colocar música suave y/o tener un hornillo encendido con alguna esencia aromática te ayuda a relajarte.

Es bueno comenzar con una meditación de diez minutos y luego, progresivamente, llegar a media hora.

  • Usa ropa cómoda y sencilla, preferentemente blanca o de colores claros. 
  • Siéntate en una posición confortable, lo importante es tener la cabeza erguida y la espalda recta.
  • Respira y exhala varias veces profundamente.
  • Paulatinamente, quita la tensión de los pies, las rodillas, los muslos, la cadera, la espalda, las manos, los brazos, los hombros, el cuello y la cabeza. Presta atención a cada una de las partes de tu cuerpo y aflójalas. 
  • No dejes de respirar pausada y profundamente.
  • Distiende el cuero cabelludo, la lengua, la garganta, el estómago, y cada órgano de tu cuerpo. Relaja todo el cuerpo, parte por parte, órgano por órgano, músculo por músculo, miembro por miembro.
  • No prestes atención a los pensamientos que surjan, no te "enganches" con ellos. Déjalos pasar libremente, de manera natural. Luego visualiza algún lugar de la naturaleza que te guste mucho, como un lago, montañas, campo, bosque, desierto, cielo …
  • Respira profundo y siéntete en ese lugar preferido. Puedes tener los ojos cerrados, al principio, hasta que tengas seguridad y experiencia de meditación, mira a tu alrededor, trata de escuchar algún sonido o percibir algún color en ese paisaje elegido.
  • Siente el calor, la brisa, los sonidos. Mira los animales y/o las personas que pudieran presentarse; siente la serenidad, el amor de todo lo que te rodea, tranquila de que nada malo sucederá jamás allí.
  • Siéntete uno con todo y con todos. Acepta todas las ideas y visiones que te vienen. Así captarás la esencia de Dios o el Universo en ti misma. Conviértete en Uno con el Todo.
  • Ahora poco a poco, cuando tú te sientas preparada, regresa de a poco al mundo, a la habitación donde estabas.  Retrocede en el proceso. Siente tu cuerpo físico, poco a poco. Aprieta las manos y abre los ojos, lentamente.

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