Terrorismo de la armonía

Cuando leí un texto que hablaba de esta definición: "terrorismo de la armonía" me sorprendí tanto como el autor del artículo cuando, a su vez, lo había escuchado por primera vez.

Este terrorismo no es el que sacude las noticias, no arrasa con miles de inocentes volando en pedazos, no hay sangre. Se oculta silenciosamente dentro de nosotros. Como solía yo decir algún tiempo atrás: a veces soy mi propia enemiga.

Y este terrorismo que anida dentro nuestro se extiende como un cáncer social, invadiendo las relaciones interpersonales, contagiando como una epidemia. El terrorismo de la armonía es la negación de nuestro propio criterio por temor a que se rompa ese estándar de seguridad, bienestar, equilibrio, etc, que hemos alcanzado.

Muchas veces nos encontramos – y cada vez con más frecuencia – con situaciones ante las que deberíamos poner un límite y sin embargo las dejamos pasar, excusándonos detrás de supuestos pensamientos "correctos" como  "qué más da… total no es tan importante", "debería negarme, pero por no pelear…", "si se lo digo se va a enojar, y después quién lo aguanta!".

Y como la Vida es tan sabia, nos presenta una y otra vez las mismas situaciones, en las que vamos a vernos obligados a callar, a omitir nuestras opiniones, a aguantar lo que no querremos, cada vez en forma más clara y contundente, hasta que aprendamos de ello.

Así es como manteniendo esta actitud para lograr sostener la armonía, la calma, el equilibrio,  terminamos teniendo relaciones dependientes, sufriendo chantajes emocionales, injusticias y sentimientos reprimidos. Con esta actitud alimentamos a otros, que escudándose en su aparente seguridad, en su vulnerabilidad, o en su sensibilidad, terminan haciendo lo que ellos quieren a costas de nuestro renunciamiento.

Es una trampa en la que vamos cayendo poco a poco, sin darnos cuenta. Un día hacemos el trabajo de otro porque pensamos que el pobrecito no va a poder solo; otro día no pedimos explicaciones por su comportamiento, por no abrir la herida; pensamos que lo que va a hacer esa persona no está bien, pero callamos para no lastimar su autoestima; no decimos lo que queremos o sentimos por no perturbar la relación.  Y así llega el día  en que nos damos cuenta que el costo interno ha sido muy alto.

Creemos que la confrontación es algo negativo, que lo fundamental es ir hacia adelante sin importar en qué condiciones, cuando en realidad, cualquier relación, ya sea de pareja, laboral, familiar, se enriquece logrando un consenso dentro de la diversidad. El diálogo, la comunicación o el compartir son elementos esenciales en la relación interpersonal.

La armonía ficticia, el falso equilibrio, el mantener una relación que no este fundamentada en la libertad de expresión o en la defensa de criterios está sustentada en bases tan débiles que, tarde o temprano se derribarán.

La sinceridad, el respeto, la aceptación y la tolerancia son los pilares sólidos de una relación limpia y duradera. Debemos perder el miedo a manifestarnos,  hablando desde el corazón y en los mejores términos para no ofender o herir al otro, lograremos utilizar la única herramienta posible para crecer: la libertad responsable, es decir, nuestro libre albedrío.

Originally posted 2008-08-03 12:02:57.

LEAVE A COMMENT