Un regalo acertado
Cada vez se me hace más complicado eso de regalarle a una amiga algo que le pueda hacer ilusión, y más si ya llevas muchos años compartiendo charlas y buenos y malos momentos con ella, ya que eso significa que habéis pasado muchos cumpleaños, santos y navidades juntas y habéis pasado ya en muchas ocasiones por la dura decisión de acertar en lo que hay que comprarle para que ese año le guste más el regalo que el año anterior. Cuando se va acercando el día de su cumpleaños no puedes evitar sentir un poco de ansia, primero porque te das cuenta que ya sois un año más viejas, ya que ella es de tu misma edad y segundo porque no tienes ni idea de que comprarle para darle una gran sorpresa. Piensas en el regalo que le hiciste el año pasado, le compraste ropa, así que este año eso queda descartado. Se te ocurre que unos zapatos le podrían ir muy bien, siempre es un regalo práctico, pero desistes de esa idea ya que tenéis gustos muy distintos con eso del calzado y seguro que le cogerías unos que ella tendría que cambiar. Ahora te viene a la cabeza que un día te comentó que le encantaría pasar un día relajante entre masajes y sábanas blancas. Bingo!, eso es lo que le voy a regalar este año piensas y vas derechita a un centro de esos de estética en el que te hacen sentir tan bien. Hablas con la chica que está detrás del mostrador y le comentas que es lo que te ha llevado a su local, ella te asesora perfectamente de los distintos tratamientos que le pueden hacer a tu amiga y de los diferentes tipos de masajes que le podrían gustar. Le pone tanta pasión a lo que dice que hace que pienses que sin duda ese será un regalo inolvidable para ella, así que sin más contemplaciones le comentas que te quedas todo el lote y le preguntas por el precio. Al decirte esa chica lo que te cuesta que tu amiga se pueda relajar por un día te producen ganas de salir corriendo de allí sin mirar atrás. Realmente es algo muy caro y se sale bastante del presupuesto que tenías pensado, pero tomas aire, piensas en lo bien que le vendrá a tu gran amiga quitarse el estrés por un día y le das de paga y señal todo el dinero que llevas encima, que en realidad es el que te pensabas gastar en su regalo. Sales de ahí con la sensación de que te han robado a mano armada pero a la vez te sientes súper bien porque sabes que tu amiga va a alucinar con el regalo. No sabes bien como pagarás la otra mitad que te queda por dar del dinero, pero te consuelas diciéndote a ti misma que seguro que lo consigues de algún sitio. Lo que tienes seguro es la certeza de que este año has acertado con ese regalo que hará que tu amiga sea feliz rodeada de esas manos que le estarán masajeando todo el cuerpo en su gran dia.
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