Valentín, el protector de los enamorados

Un excelente ensayo sobre el Día de los Enamorados difundido por la agencia de noticias TELAM, de la Argentina, que tiene como autora a Ana María Bertolini, periodista de Paraná, República Argentina, revela una serie de jugosas informaciones respecto del día que se festeja los 14-02 y que para los católicos recordaba a San Valentín.

“El Día de los Enamorados se festeja prácticamente en todo el mundo” comienza la periodista y enumera: “es san Valentín, entre los cristianos; Tu beAv entre los judíos; los chinos le llaman Qi Qiao Jie (Fiesta del Doble Siete) y los japoneses Tanabata, aunque sus comunidades cristianas también festejan al santo”.

Luego de precisar que las fechas son diferentes en todo el mundo Bertolini informa que “En el almanaque de la celebraciones romanas, el Día de los Enamorados se festejaba el 15 de febrero y tenía como “patrono” a Fausto Luperco, dios pastoral de la fertilidad, que tomó su nombre de Luperca, la loba que amamantó a Rómulo y Remo”.

La periodista de la Agencia oficial, de noticias argentinas, relata que “En Grecia, también el 15 de febrero, se celebraba al dios Pan que, según creían, violaba en los bosques a cuantos pasaran, sin reparar en edad ni sexo, de donde surgió la palabra pánico”.

“Los rituales en honor a Pan y a Luperco –refiere Bertolini con mucha picardía y certeros dardos hacia los creyentes estructurados- estaban llenos de furor sexual: presagiaban la relativa cercanía de la primavera y lo peor era que los antiguos cristianos no se los perdían”.

Luego sigue aguijoneando: “Esto motivó a la Iglesia católica a meter baza: siguiendo las indicaciones de Pablo sobre la conveniencia de yuxtaponer las celebraciones cristianas a la paganas para borrar estas últimas, el papa Gelasio introdujo en 498 el Día de san Valentín” y precisa la fecha de San Valentín: “Lo fijó para el 14 de febrero”.

La periodista indica: “En 1969, quizás porque ya había rendido sus frutos, san Valentín fue borrado del calendario eclesiástico, lo que no quita que siga siendo celebrado en algunas parroquias. La decisión fue tomada debido al origen incierto de las diversas leyendas que lo rodean y que, se sospecha, fueron inventadas en la Edad Media”.

Bertolini sostiene que “Aunque hubo al menos cuatro mártires llamados Valentín, se cree que Gelasio habría instaurado como patrón de los enamorados a quien fue obispo de Interamna, hoy Terni. Había nacido en Roma durante el siglo III, bajo el gobierno de Claudio II”. 

Relata la cronista que “El emperador necesitaba de los jóvenes para cuidar las fronteras de su imperio en decadencia, y como los recién casados se negaban a alejarse, dispuso en el año 270 la prohibición del casamiento y la pena de muerte para quien violara su edicto”

“Valentín –cuenta Bertolini- comenzó entonces a casar en secreto a las parejas, a las que les regalaba una flor blanca que significaba pureza y fidelidad, y que luego dio origen al ramillete de novia. Cuando lo descubrieron fue sentenciado a tres penas sucesivas: azotes, piedras y finalmente, decapitación”.

El religioso, según agrega la periodista de Paraná, “dio con sus huesos al calabozo donde conoció a Julia, una joven ciega, hija del carcelero Asterio, de la cual, se dice, Valentín se enamoró. La leyenda señala que el obispo la convirtió al cristianismo y que obró un milagro: Julia pudo ver”.

Al morir Valentín ejecutado el 14 de febrero de 271 –concluye la ensayista de Telam- “en agradecimiento, la muchacha plantó cerca de su tumba un almendro de flores rosadas, símbolo de amor y amistad. y enterrado dos veces: primero, en el templo de Práxedes, en Roma; y luego, en la iglesia de San Antón, Madrid, hacia donde ese día peregrinan actualmente jóvenes cristianos de toda Europa para pedirle protección”.

Originally posted 2009-02-14 23:14:45.

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